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Revista
“Visión Chamánica”
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Ricardo Díaz Mayorga
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TEMAZCAL DE MEDICINA
PATRICIA RODRIGUEZ
MUJER MEDICINA

FUEGO SAGRADO ITZACHILATLAN
KINZA TABIO
INFO: 310 213 9281

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Tayta Aurelio, hemos empezado a trabajar haciendo ceremonias con el fuego sagrado a nuestra manera, soy originario del pueblo Kichwa de la Provincia Bolívar república del Ecuador, quiero entender la profunda espiritualidad Andina. Cómo poder entender nuestra verdad espiritualidad Originaria, todo lo que tú haces y hablas está más cerca de lo que nosotros pensamos que podemos hacer en cuanto a las ceremonias. Gracias hermano.
Marco Tualombo Morocho

Bolivar- Ecuador
Julio 28 – 2010
 

Gracias por compartirte en este medio, Aurelito, cuídate y que el Gran Espíritu te abrace de bendiciones.
Claudia Mitacame
Abril 22 - 2010
 

El artículo es excelente, siento en las palabras la enseñanza y la magia al igual que la intención del Gran Espíritu, el cual le inspiró y le dio sabiduría del corazón, como él dice y así comunicar la enseñanza recibida a los seres de luz del universo, siento que he recibido palabra sagrada, gracias.
Claudia Marcela Avila Bolaños
Abril 21 - 2010
 

Efectivamente soy una mujer del camino ya que asisto continuamente a temascales de Fabián Cobo, Roberto Bernim. No pude asistir cuando Aurelio estuvo aquí en Ecuador, lo único que se es que este es el verdadero camino de sanación y verdad en una vida real. Atentamente
Mónica Tepectiagui
Marzo 23 - 2010
 


   

 

 

 

 

*Publicada originalmente en Cartografías de la experiencia enteogénica. José Carlos Aguirre (ed). Ediciones Amargord

y reproducida en el blog phantastikablog.blogspot.com

 

 

 

Aurelio es un hombre-medicina vinculado a la legendaria Iglesia Nativa Americana y líder espiritual del Fuego Sagrado de Itzachilatlan-Iglesia Nativa Americana de Itzachilatlan. La Iglesia Nativa Americana lejos de constituirse según el molde de las iglesias occidentales fue el marco a través del cual las diversas prácticas, las creencias y las sabidurías indígenas de los diversos grupos tribales pieles rojas encontraron un marco de reconocimiento legal en USA. En su seno son muchos quienes han vivificado la profundidad y el sentido de sus respectivas tradiciones ancestrales. Sus entornos son acaso un privilegiado ámbito para conocer de primera mano la sabiduría de estas culturas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nosotros no proponemos un nuevo tipo de religión ni estamos en contra de religión o creencia alguna. Todos los caminos conducen a la verdad. En la tradición del Camino Rojo todas las religiones son bienvenidas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tiene que haber una conciencia de tolerancia hacia las diversas creencias. A nosotros se nos juzga sin realmente conocernos sin saber si somos felices o tristes pero a nosotros nos gusta cantar y danzar. Rezamos ante el fuego, tratamos de esforzarnos por tener una comprensión, un entendimiento. Antes que nada, lo que se merece nuestra tradición es respeto.
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No estamos en contra de nadie, queremos que nuestros hijos crezcan libres sin preocuparse de a qué tienen que pertenecer. Queremos que crezcan llenos de vida y salud sin sentir que tienen que entregar su integridad y sinceridad para ser reconocidos.
Las bases de nuestros principios son

la sinceridad,

la integridad,

la humildad y

la voluntad.
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si alguien va a un retiro, a la montaña, a estar sólo allá, como sucede en la ceremonia de la Búsqueda de Visión, es para reordenar su vida, conocer la propia verdad, reconocer lo que verdaderamente se es, encararse con uno mismo, resolverse y estar en mejor condición para asumir responsabilidades.
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando uno para la mente y atiende a los pensamientos, en silencio, te das cuenta de la poca importancia de muchos de los pensamientos y de las cosas que hablamos. A veces es mejor respirar y no decir palabras innecesarias. En realidad no podemos traducir el poder del silencio en la palabra.
 

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Camino Rojo
Fuego Sagrado de Itzachilatlan
Entrevista a Aurelio Díaz Tekpankali
Por: José Carlos Aguirre*

 

“Hay una sola verdad y es la
verdad en la que todo es Uno”

Aurelio Díaz Tekpankali
 

 

Aurelio Díaz Tekpankali,

líder del Fuego Sagrado de Itzachilatlan



Nada como el criterio, los contextos y las significaciones de los pueblos que han sabido integrar la experiencia de las sustancias visionarias en sus espacios comunitarios y en su repertorio sapiencial. Este es precisamente el sentido de las palabras de Aurelio Díaz Tekpankali en esta iniciativa editorial. Quizá la mejor manera de introducir las palabras de Aurelio sean sus propias palabras sobre esto mismo, es decir, sobre el ejercicio de la palabra: “La Palabra como verbo creador y del bien decir convoca el sueño del Gran Espíritu y exige su realización. Reconocemos el poder de la palabra como expresión de la verdad de nuestro ser interior cuando la levantamos a las cuatro direcciones del universo…queremos caminar con el valor de nuestra palabra…” Sobre el Gran Misterio o Gran Espíritu el propio Aurelio nos dirá: “Poco a poco llega el momento de quitar la venda de nuestros ojos. Cuando quitamos esa venda y podemos ver, nos vemos a nosotros mismos cara a cara, y vemos que el Gran Espíritu es Uno con Uno, que El es Uno y que Uno es El... Al darnos cuenta de esto nos damos cuenta de que si sonreímos al Misterio, el Misterio nos sonríe a nosotros. Que si nos inclinamos ante el infinito Misterio de ser, el infinito misterio de ser se inclina ante nosotros.”

La sociedad actual arrastra graves y diversos problemas especialmente por lo que se refiere a su relación con la naturaleza. La relación con las sustancias visionarias parece ser también hoy en día muy problemática. ¿Qué suscita tanta conflictividad?
Este mundo en el que vivimos está muy saturado de juicios y prejuicios que se proyectan sobre unos y otros. Es más lo que se ignora que lo que realmente se sabe. Hay una fuerte necesidad de prejuzgar y de defenderse, y entre quienes se defienden y quienes atacan hay fuertes desacuerdos y conflictos. Los problemas comienzan cuando se trata de imponer a los demás lo que se cree correcto para uno mismo. En realidad no se ha aprendido ni se valora el respeto. Lo más importante para que haya amistad y encuentro es el respeto. Si hay amistad y respeto entonces puede haber unidad y alianza. Desde esa alianza se pueden comprender las diferentes situaciones y cimentar una hermandad que, de alguna manera, conduzca a la expansión de la conciencia.
El problema es que si se pierde la conexión con la verdad hay que buscar un culpable. Se piensa así en uno mismo como un yo aislado y no como parte de una familia, en relación con otros seres… Pensar como un yo al margen de los demás nos arroja a todo ese problema de la posesión, de decir mío, de apropiarnos, de necesitar persuadir, convencer, imponer… En realidad esto es una violación. De lo que se trata es de tomar conciencia de que estamos todos relacionados, de que todos tenemos un mismo origen y un mismo fin.
Quiero aclarar que la individualidad no es el problema. El problema está en la necesidad de juzgar y en los prejuicios. El prejuicio surge de la mente, de la razón, del juicio. La razón está en todo individuo por eso hay que mantener su limpieza, constancia y fluidez desde nuestra conexión con la vida. Para esto hay que tener una entrega, una dedicación y desplegar la capacidad de atención. En realidad es la mente, el juicio, lo que dice a la gente que algo está bien o algo está mal. A través de este mecanismo acogemos mentiras que se presentan como verdades. Incluso se llega a afirmar que ya venimos todos errados a este mundo o que como hombres estamos presos del pecado. Estas ideas sólo sirven para debilitarnos y para que dejemos de lado lo que nos dice nuestra propia conciencia. En la mayoría de los casos nosotros mismos sucumbimos ante nosotros mismos. Sin embargo, con quien hay que estar de acuerdo es con nuestra propia conciencia. Si no estamos bien con nosotros mismos no podremos estar bien con los demás. Estaremos inseguros y buscaremos culpables…
Todos estos planteamientos nos llevan a depender de supuestas verdades contrarias a la propia experiencia, ajenas a nuestra realidad. Todos venimos del amor de nuestra madre y de nuestro padre hasta el punto de que ellos son quienes nos han concebido. Nuestra individualidad y personalidad no son el problema, no son algo malo. Con todo se puede ir mucho más allá accediendo a una energía mucho más fina que la energía personal. Tomemos conciencia del fuego del padre y de la madre en el acto de amor que nos originó, en cómo se conjugaron miles de posibilidades para que surgiera nuestra concepción del esperma y del líquido sagrado de la madre. Entender esto tomando conciencia de la maravilla de ser quienes somos es un gran acierto. Estamos hablando de realidades sagradas que son el principio del propósito de nuestra vida.
El origen de toda vida es un gran acierto y ese acierto somos todos y cada uno de nosotros. Para concebir a uno se unieron dos, el padre y la madre, y así fueron tres. Y así ha sido esta maravilla de generación en generación hasta nosotros. Quizá quienes nos concibieran no fueran completamente personas libres y tuvieran ciertas inclinaciones y prejuicios, pero esto es parte de la verdad de cómo nos vamos desarrollando y eso es precisamente el mundo en el que vivimos. Nuestro cuerpo tiene una forma adecuada a nuestra vida. Nuestras manos y nuestros pies son útiles para satisfacer nuestras necesidades. Disfrutamos de alimentos de tal manera que nos nutrimos y a veces saciamos nuestra hambre y nuestra sed, y todo es parte de lo que nosotros somos.
Atendiendo y cuidando nuestra vida atendemos a quien nosotros somos. Por eso hay que cuidar todas nuestras relaciones, llevar a cabo un cuidado de sí que nos lleve a una mejor relación, a una mejor convivencia y a un mejor modo de vivir. Se trata de tener la visión y la claridad sobre cómo convivir y cómo relacionarnos de una buena manera. Por eso hablamos de llevar la vida al corazón y no al juicio ya que en el corazón está la certeza y la plenitud. Cuando se tienen dudas de los demás, se duda de todo. Se teme y no se puede comprender nada. Por eso hay que llevar la vida al corazón para poder comprenderla. Los antiguos decían que el hombre debe llevarse su propia vida al corazón y la mujer a su vientre, ya que en su vientre están los corazones de las futuras generaciones, el lugar de donde viene todo hombre y toda mujer. Antes de encontrarnos todos habitamos el vientre de nuestra madre.

¿Qué pueden aportar al mundo de hoy las tradiciones del camino rojo, las tradiciones de los pueblos indígenas de América?
Nosotros no proponemos un nuevo tipo de religión ni estamos en contra de religión o creencia alguna. Todos los caminos conducen a la verdad. En la tradición del Camino Rojo todas las religiones son bienvenidas. De lo que se trata es que cada cual viva su propia verdad y relación con su propia experiencia. Así las personas no serán dependientes de alguien que les diga lo que tienen que creer. Nuestra aportación consiste en poder conocer y reconocer desde la propia experiencia a través de los beneficios de las plantas y de todo el legado tradicional de nuestros abuelos. Este legado lleva siendo utilizado durante siglos y ellos, nuestros abuelos, han visto la importancia de que nosotros recibamos el beneficio de sus conocimientos sobre la medicina, desde nuestra propia experiencia y verdad. Por tanto se trata de recibir de un modo personal la sabiduría de las plantas pero utilizando toda esa base que nos legan los antepasados en su conocimiento sobre el abuelo peyote y la abuela ayahuasca.
Nosotros honramos a nuestro Padre Sol y a nuestra Madre Tierra por la conciencia ancestral, memoria de nuestro origen. También reconocemos y honramos a nuestros sagrados hermanos Agua y Viento, esta es para nosotros la primera familia. Conocemos la fuerza del Aire, del Agua, de la Tierra y del Fuego en la propia naturaleza. Por eso reconocemos estos cuatro elementos como sagrados y como base de la creación. Todos los seres tenemos un mismo origen y somos parte de la naturaleza. Saber reconocer el Gran Espíritu en todos los seres es bien importante.
La vida que nos han dado es verdadera y la verdad es sagrada. Reconociendo esta verdad un pecado sería simplemente algo así como que alguien hubiera errado en algo de su vida, que no hubiera acertado en la propia finalidad, en la propia vida. El problema es que la gente, sobre este tema del pecado, se volvió temerosa y se saturó de mala conciencia. Nadie quería estar en pecado pero pecado en realidad sólo quería decir errar, no pegar en el blanco, no ser certeros en algo.
Todo lo que ocurre y pasa en el mundo que vivimos esta influenciado por nuestra importancia personal. Desde ahí se abusa de los recursos naturales y se van usando malamente muchas cosas. Lo más importante es no perpetuar algo que se sabe que ya no funciona bien. Uno tiene que sentarse tranquilamente y en paz para comprender qué es lo que le preocupa y qué es lo que le pasa. Lo que nace en la Tierra es natural y lo que percibimos del mundo es otra cosa.
Sobre el tema de las plantas se ha llegado a afirmar que usar medicinas como el abuelo peyote era un pecado prohibiéndose sus usos. Sin embargo, estas medicinas son útiles. Hay que instruir a la gente de los beneficios que traen la abuela ayahuasca y el abuelo peyote. La planta está en la Tierra, es parte de la naturaleza y tiene un propósito. Nosotros descendemos de una enseñanza que dice que hay que saber escuchar lo que las plantas saben. Ellas nos transmiten su conocimiento. No se trata simplemente de estar bajo la influencia de determinados efectos. Se trata realmente de estar en el poder de la medicina de la planta. Hay poder en las piedras, en los árboles… Podemos estar explicando pero sólo si alguien pone la atención y verdaderamente escucha lo que se le trasmite es cuando lo recibirá y experimentará.
Buscamos una apertura y que la gente tome conciencia de lo importante que es tener un entendimiento sobre todas estas cosas para así comprender lo que va sucediendo en este mundo. De lo que se trata es de si somos capaces de reconocer y cambiar lo que nos hace daño. Hay muchas cosas que nos hacen daño, atentan contra nuestra vida, e inclusive, llegan a ser hábitos del mundo entero. El conocimiento es de todos y si alguien quiere la verdad debe estar abierto y no estar en contra de cualquiera que sea diferente a lo que uno practica. Tiene que haber una conciencia de tolerancia hacia las diversas creencias. A nosotros se nos juzga sin realmente conocernos sin saber si somos felices o tristes pero a nosotros nos gusta cantar y danzar. Rezamos ante el fuego, tratamos de esforzarnos por tener una comprensión, un entendimiento. Antes que nada, lo que se merece nuestra tradición es respeto.
Las cosas que suceden en el mundo nos afectan mucho y si lo que pasa en el mundo es que se declaran la guerra los unos contra los otros hay grandes desgracias y muchas cosas que atentan contra la salud y la existencia. Estas plantitas que son sagradas y no ofenden a nadie simplemente están a la espera de que nosotros tengamos la capacidad de reconocer el bien que hacen en nuestra salud y nuestra conciencia. En el mundo no hay una apertura hacia este poder ya que mucha gente ha perdido la conexión con la verdad. No estamos en contra de nadie, queremos que nuestros hijos crezcan libres sin preocuparse de a qué tienen que pertenecer. Queremos que crezcan llenos de vida y salud sin sentir que tienen que entregar su integridad y sinceridad para ser reconocidos.
Las bases de nuestros principios son la sinceridad, la integridad, la humildad y la voluntad. Esos cuatro éticos son muy importantes. Esta es nuestra forma de educar a nuestra gente. En la actualidad nos encontramos en este mundo y este mundo es tan nuestro como de los demás. Tenemos que amar y cuidar la naturaleza. Esto es fundamental. Si contaminamos el agua no podrán beberla nuestros descendientes. La responsabilidad de cuidar el aire y el agua es de todos. El mensaje de nuestros abuelos es que cuidemos la tierra y la tengamos en las mejores condiciones para las futuras generaciones.

Remites la vía espiritual a una intensa dimensión social y comunitaria antes que al retiro de los renunciantes del mundo…
Quien quiera alejarse por renuncia rechaza la verdad del mundo ya que la verdad está en todos los lugares. Retirarse temporalmente está muy bien, pero la tarea está con todos, en la vida, con los demás. Cuando uno se aísla completamente de todo es porque desconoce mucho de lo que está ahí. Es como si no se estuviera comprendiendo que las cosas no desaparecen ni los problemas se disuelven con cerrar los ojos o evitarlos. En realidad, siempre nos estará esperando nuestra responsabilidad para llevar a cabo la tarea que tenemos que llevar adelante como seres humanos. Hay gente que esta ahí pero no hacen nada. Estar ahí verdaderamente supone ser un buen servidor ejerciendo las propias responsabilidades.
Si alguien va a un retiro, a la montaña, a estar sólo allá, como sucede en la ceremonia de la Búsqueda de Visión, es para reordenar su vida, conocer la propia verdad, reconocer lo que verdaderamente se es, encararse con uno mismo, resolverse y estar en mejor condición para asumir responsabilidades.
La vida es importante, sin embargo, muchos piensan que son eternos y no la utilizan propiamente de acuerdo a lo que sueñan y ven. A veces no apreciamos el tiempo porque no vivimos la verdad que debemos vivir en nuestra cotidianidad. De cuando en cuando conviene abstenerse para poder apreciar el tiempo, el hogar y el regalo de la vida. El retiro es bien importante para parar la mente, pero el abandono del mundo por falta de esperanza, por no poder resolver los problemas, es algo muy dramático.

En el ritual de la ceremonia de peyote se da una gran importancia al canto, al canto de todos los asistentes. ¿Qué convoca y transmite el canto?
El canto es importante porque nos hace recordar la voz original, el sonido, lo que es cada mañana cuando sale el sol y los pájaros cantan con agradecimiento. Cantan al Padre Sol, como celebración de la vida. El canto supone celebrar lo más profundo de nuestra conciencia en su claridad, en su entendimiento, experimentando la experiencia de todas las experiencias que es el sonido, la gloria. Son senderos de conocimiento, de sabiduría, de felicidad. Hay que saber poner la atención en el sonido del Agua, en su canto, atendiendo a lo que nos comparte su sonido. Lo mismo con el Fuego cuando arde, con el Aire, con la Tierra… Todo tiene un sonido. El canto es importante y no sólo, también lo son los aromas, las esencias, los perfumes… Es importante que conozcamos el jugo de la verdad. El canto son las flores, el rejuvenecer de la montaña, verla verde viendo como rejuvenece la vida, los frutos, las flores, las semillas... Todas estas cosas que nosotros vivimos, todo este gran canto, está en un instante pasando en diferentes y múltiples formas en todas partes. Por qué la chicharra canta, por qué existe si no es para expresar ese amor que es un sonido natural. Por eso la importancia de saber escuchar en la montaña y en la naturaleza el canto del silencio.
Hay mucho de sagrado, de conocimiento y de sabiduría en el canto. Toda una leyenda, toda una historia, todo un mensaje, la inspiración, la capacidad para transmitir felicidad, alegría, melancolía… Hay tantas cosas que nos transmite el canto… Un buen momento para el canto es cuando todos duermen y alguien les canta una canción de cuna para que tengan buenos sueños… Así nos lo transmitieron nuestros abuelos cuando nos cargaban en sus brazos y nos decían que hay que dormir y descansar, que hay todo un día de mañana que nos está esperando. Ese canto nos abre a ser optimistas ante el nuevo día, ante su tarea y su aventura.
El canto, de alguna manera, son las voces, las memorias, los ecos. El cómo los sonidos retumban en el tambor, en la sonaja, en cualquier instrumento musical. Especialmente si tenemos ya un tipo de oído, de atención especial, nos damos cuenta de que el canto es como una gran sinfonía hasta el punto de que existe una sinfonía en todo el universo. Todo el universo está cantando y así es concebido y gestado con toda su intensidad e intención sintiéndonos enamorados, maravillados y fascinados en una atracción que es la atracción de eso que nos lleva, de eso que nos guía, de eso que nos trae y nos lleva en toda su maravilla. La vida es pues la manifestación del Gran Espíritu, del Misterio de lo que es entre nosotros, de lo que es verdadero. En el canto se nace.
Ya desde antes de concebirnos nuestros padres estaban cantando al encontrarse y al reconocerse como hombre y mujer. A través del Fuego de la madre y del padre venimos a este mundo y por eso somos creación del Fuego. Lo que nos ha traído aquí es el Fuego y por eso ponemos el Fuego en el centro. También hay que dar las gracias al Agua del padre y al Agua de la madre, y al Aire, al aliento, a las cosas bonitas que se dijeron al oído nuestros padres. El canto está inclusive en el respirar, en el aliento. Lo que nos ha dado esta forma, esta conciencia, la forma humana, es saber reconocer que desde el principio de la creación alguien se inspiró e hizo un buen canto. Esos somos, un buen canto. El canto que escuchamos en la transmisión de nuestros antepasados. El canto que explica por qué llamaron al sol, Sol, a la tierra, Tierra, al agua, Agua, al aire, Aire y al fuego, Fuego. El canto con el que cantaron a los cuatro elementos.
Si sabemos del canto reconoceremos que también el silencio es muy importante. Cuando uno para la mente y atiende a los pensamientos, en silencio, te das cuenta de la poca importancia de muchos de los pensamientos y de las cosas que hablamos. A veces es mejor respirar y no decir palabras innecesarias. En realidad no podemos traducir el poder del silencio en la palabra. La verdad es bella, simple y hermosa… Poder mirar una flor, un pajarito. Queremos explicar esa verdad, a veces a nosotros mismos, pero la pura mirada va más allá de cualquier palabra. Se trata de estar así en algunos momentos escuchándonos a nosotros mismos en silencio ya que quien habla es una cosa y quien escucha otra y si nos escuchamos de corazón podemos acertar mejor. El silencio es algo que siempre está en paz. No verás al silencio discutiendo, agitado y haciendo ruido. Es en el silencio donde el canto se nos da.

A veces he escuchado la importancia que dais a llevar el efecto de la planta al corazón…
Nosotros no creemos en los efectos e influencias de las sustancias. Creemos o mejor sabemos de llevar la medicina, el abuelo peyote, al corazón. Si no llevamos las cosas al corazón no hay comunicación, ni relación, ni tampoco apertura, ni conocimiento alguno. Si uno recibe algo debe llevarlo al corazón. Si nos ofrecen un café al llevar ese café al corazón tomamos conciencia, más allá de ese café, de la atención que hay en ese ofrecimiento, el cariño de ofrecerlo y prepararlo...
En el camino hay que saber apreciar lo que nos dan. La primera enseñanza es pues agradecer lo que tenemos. Ser gratos. Por eso todo está en el corazón. Si se llevara más la verdad de la vida al corazón no se practicarían esos abusos o las explotaciones que se hacen. Si deseas el bien para ti lo deseas para los demás llevando las cosas de la vida al corazón. Tomarlo todo con el corazón, una buena vida, un buen camino, una buena relación, lo hace todo verdadero. Por eso ante el fuego nos llevamos las bendiciones al corazón. En el corazón todo se presenta como sagrado. Si tomamos todo desde esta perspectiva tendremos una actitud de respeto, de consideración, de encuentro.
El abuelito peyote da poder, da conocimiento. Si llevamos el abuelo al corazón recibiremos su vibración, su energía. Así estaremos en el poder del abuelo, dándole un respeto. No se trata pues de estar bajo la influencia de unos determinados efectos. Todo hay que hacerlo desde el corazón, desde un cuidado y una atención para que así todo se nos retorne y la vida sea verdadera. Se lleva el poder, la conciencia, y el espíritu del abuelito al corazón por puro respeto, amor y agradecimiento!

¿Cuál es el sentido de los rituales y de los espacios ceremoniales a la hora de encontrarnos con las plantas y su saber?
Hay tanto conocimiento en los diferentes diseños y espacios ceremoniales que, de alguna manera, es infinita la cantidad de aportaciones que acontecen en esos espacios. Es como decir qué me aporta mi padre y mi madre o el Cielo o la Tierra. Es tanto lo que sucede que nunca acabaríamos de darnos cuenta de lo que se nos da en las diversas ceremonias. Reconocer cuatro direcciones, cuatro puntos cardinales, nos da una orientación en el espacio. Nos indica dónde estamos parados. Reconocer que hay un arriba y un abajo, el Cielo y la Tierra, ya nos da una referencia. Todo lo que tiene movimiento y medida es sagrado, incluido lo visible y lo invisible. Nuestros antepasados así lo vieron y lo llamaron “Teotl”. Entender la geometría sagrada es entendernos mejor a nosotros mismos. Nuestro propio cuerpo no es más que un conjunto de inteligencia y sabiduría sagrada que lo hace funcional.
Cuando decimos que un espacio ceremonial está consagrado es porque acoge el propósito de nuestra intención para equilibrarnos. Así tenemos un respaldo y un apoyo, un cimiento y un refugio en el que en definitiva poder estar en paz. Un espacio ceremonial, un altar, siempre atraerá al punto preciso de atención, a la toma de conciencia, al instante. El espacio ceremonial es bueno para crecer, para cantar, para danzar, para encontrase en un lugar en el que alguien depositó su visión, su conocimiento, su poder. En un espacio así se recibe y si se tiene la capacidad se contribuye poniendo de nuestra parte. Es un lugar en el que se encuentra el propósito y la intención de hacer un espacio ceremonial, un templo en el que la verdad mueve aquello que es tocado por la atracción de la propia verdad.
El espacio ceremonial es para todos. Para nosotros es como una pipa que compendia y une el Cielo con la Tierra y con las generaciones a través de un conducto en el que con nuestro propio aliento se libera el rezo depositado en el tabaco. Los diferentes espacios ceremoniales los soñaron y vieron nuestros abuelos y comprendieron que era importante trasmitirlos tal y como los vieron. Un espacio ceremonial es un lugar donde uno va a descansar por eso quizá haya que tener un lugarcito para el fin de nuestros días depositarnos allí y, por qué no, también uno para nacer.
Los espacios sagrados en los que se usa la medicina son lugares para crecer, lugares para que toda nuestra gente lleve lo mejor de sí mismo al centro, al paraíso. Por eso el abuelito debe ser llevado a nuestro corazón, al lugar en el que está la verdad, nuestro centro. El espacio ceremonial es un lugar de rezo en el que se convoca al poder mismo, al poder sagrado. Ahí se preparan los hombres y las mujeres para estar en mejores condiciones, en mejor capacidad, para llevar a cabo cualquier tarea de la vida. En ellos se transmite la sabiduría que enseña un mejor vivir.

¿Qué sentido tienen los sueños?
Todo es igual de importante esté donde esté y sea lo que sea. Todo debe ser tomado en cuenta sin poner nada por encima ni por debajo. Todo hacer es sagrado. La importancia de dormir o comer es nutrirse. En el descanso y en el sueño nos renovamos. Por eso se dice que hay un especial modo de conexión en los sueños y que cuando en el sueño nos liberamos del control de nuestra razón se nos transmiten cosas.
Hay sueños que escapan a los sueños más ordinarios y son especiales por que nos abren al Misterio. La importancia del sueño depende del soñador. Hay soñadores que no recuerdan ningún sueño. Todos soñamos pero nos cuesta retener y recordar lo que soñamos. Saber soñar es otra cosa. Los verdaderos soñadores no tienen este problema del olvido, sueñan dándose cuenta e incluso sueñan despiertos abriéndose a esa conexión y esa transmisión de los sueños y las visiones. No esperan a dormirse para soñar. Nacen y cultivan esta capacidad. En realidad todos la tenemos, pero hay a quien le es más fácil tomar conciencia de ella.
Es muy saludable tener buenos sueños. Cuando uno es capaz y desarrolla un cuerpo energético en el sueño y sueña conscientemente se pueden conseguir grandes cosas. Esto depende de la persona y de cómo haya trabajado previamente su propia energía vital. Lo que recomiendo es que la gente que entra en esos espacios tenga un enorme respeto a los sueños y visiones y a su propio propósito. De todas maneras no hay que tomarse demasiado en serio. No olvidemos que en la mayoría de los casos, en los sueños, estamos ante partes de nosotros mismos.

Aurelio, tú eres pintor. En tus cuadros pintas tus visiones. ¿Cuál ha sido la relevancia de la pintura en tu propio camino y en tu relación con el abuelito peyote?
Todo hacer es importante. Todo hacer es un arte. No es cierto que a través de un lienzo se haga algo especial. Saber hacer un buen masaje o una buena comida también es arte. Al pintar yo deseo transmitir el conocimiento y la sabiduría guardada en los colores, en las imágenes, en las formas. Pintar, para mí, es explicar o transmitir algo con un modo de expresión que me resulta más fácil que el de las palabras. El arte silenciosamente transmite y es interpretado de muchas maneras en la propia experiencia del que lo ve. Desde los símbolos a la composición y al color todo es importante si es que uno entiende las propuestas que quiere transmitir. Yo, en mi pintura, junto sueños, recuerdos, visiones e impresiones para comunicar el mensaje de la medicina en una forma que sea fácil de recibir. Uno puede utilizar la pintura para hacer que alguien se perturbe o para otra cosa. En el arte es muy importante el propósito del artista.
Cuando pinto, pido ayuda e inspiración al Gran Espíritu para poder transmitir y poder hacer un buen trabajo, dando un buen uso a lo que escogí para mi vida. Así trato de entregar lo que uno ha guardado, valorizado y entendido para quien quiera ver. En el arte no se puede decir esto es y esto no es. Espero que la gente lo entienda dándose cuenta y tomando conciencia de lo que transmite.
Cuando primero comencé a pintar murales, fue por el solo gusto de hacerlo, pero después de un tiempo adquirí fama y éxito, es cuando realice que mi importancia personal intervino en mi relación con la pintura y decidí dejar de hacerlo. Entonces me dediqué a profundizar en el conocimiento de la medicina del abuelito peyote. No fue hasta 10 anos después que mi hijo me inspiro a retomarlo, reconociendo también que puedo alcanzar a muchas personas de esta manera.
A la hora de pintar se debe tener la inspiración de cómo expresar lo que se ha recibido. Eso es el arte de la pintura. Primero se trata de reconocer aquello que se recibe para a continuación comenzar a refinarlo y pulirlo en uno mismo. Sin este refinamiento no se transmite el verdadero conocimiento, ni hay comprensión, ni se acierta como artista. El artista debe transmitir una toma de conciencia a la que él ha accedido. Esta manera de entender el arte te hace darte cuenta de la importancia de lo sagrado y de lo que, de esta manera, es una verdadera pieza de conocimiento.
El arte así entendido es un conducto de energía y depende mucho de que quien lo haya realizado haya sabido abordar e integrar ese saber. Si no es así uno lo hace como puede y muchas cosas no quedan claras. De todos modos todo arte es sagrado aunque hay quien no se de cuenta de ese rango. Pintar una sandía o una manzana, atendiendo a cómo está llena de vida, es también arte sagrado. Hay arte fino, de calidad, con belleza que contiene el propósito con el que fue creado. Por eso digo que hay muchos artistas que trasmiten y que por naturaleza reconocen y respetan la naturaleza de lo sagrado. De alguna manera en su sensibilidad son espirituales y tienen esa sensibilidad para percibir y trasmitir la impresión del espíritu en las cosas.

Publicada por visionchamanica.com con autorización del autor en Marzo 13-2010

 

*Publicada originalmente en Cartografías de la experiencia enteogénica.

José Carlos Aguirre (ed). Ediciones Amargord

y reproducida en el blog phantastikablog.blogspot.com
 


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