Principal | Yagé y EMC | Salud y Chamanismos | La gente vegetal | Eco-madre tierra | Cuido mi cuerpo | Rico y sano | Hartas Artes |
Culturas y Tendencias | Contactos

Revista
“Visión Chamánica”
Website: www.visionchamanica.com
Director / Editor
Ricardo Díaz Mayorga
c/e:
chamanic@visionchamanica.com
 neochamanic@gmail.com

Tel. Móvil: 310-785 9658
Tel. fijo en Bogotá, Colombia:
302 3044

Su opinión sobre este artículo

Nombre:

E-mail:

Su Comentario:

   

 

Comentarios


   

 

 

 

 

 

 

 

 

Ilustración en Home:

http://www.osteopatia.org.ar/

 

 

 

 

La idea es que la vida es el movimiento y la salud es el equilibrio. Y la osteopatía trata de restablecer los equilibrios perturbados en todos los planos funcionales del cuerpo humano –físico, emocional, mental, intelectual y espiritual–, utilizando como única herramienta “las manos”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la medicina alopática se considera que el cráneo es inmóvil porque las suturas craneanas se sueldan con los años. A través de sus observaciones en los peces y luego en los humanos Sutherland llegó a la conclusión de que las suturas craneanas son libres y que los huesos del cráneo se mueven como las placas tectónicas terrestres

–sobretodo en los recién nacidos y en los niños– y que una buena movilidad craneana es signo de buena salud.

Inicio  >  Salud y chamanismos > Osteopatía


 

Alternativas Médicas
OSTEOPATÍA, un diálogo con el cuerpo
Por: Ana Cecilia Ospina Voltz
 

Foto tomada de http://fisioterapiapadilla.jimdo.com/ 

Alguien me pidió un relato sobre mi experiencia como osteópata en Francia; aquí va. Pero me parece que antes es necesario explicar brevemente lo que es la osteopatía.
La osteopatía es una terapia manual que, aunque fue practicada instintivamente en la antigüedad, en Egipto, en Grecia por Hipócrates de Cos, en Roma por Claudio Gallien, en Irán por Avicenas, fue estructurada por un médico militar norteamericano, el doctor Andrew Taylor Still, a finales del siglo XlX. El doctor Still tenía un gran conocimiento de la anatomía y fisiología humanas y, gracias a sus observaciones, llegó a la conclusión de que hay una relación estrecha entre la salud y el equilibrio funcional del conjunto de las estructuras del cuerpo humano.
Él introdujo la noción de globalidad: el ser humano posee los medios para curarse (autocurarse). La idea es que la vida es el movimiento y la salud es el equilibrio. Y la osteopatía trata de restablecer los equilibrios perturbados en todos los planos funcionales del cuerpo humano –físico, emocional, mental, intelectual y espiritual–, utilizando como única herramienta “las manos”.
Otra noción sobre la osteopatía que él introdujo es la de que "la estructura gobierna a la función" y que "el rol de la arteria es absoluto". Así, el osteópata, con sus manos y a través del tacto detecta las restricciones de movilidad o bloqueos –sobre la estructura– para después tratarlas y restablecer así la circulación sanguínea y energética obteniendo entonces una regulación neurológica, hormonal, circulatoria y del esqueleto, que favorece las posibilidades de autocuración o de auto-reparación. Es importante buscar la lesión primaria responsable del desequilibrio, y una vez tratada, se desbloquean muchas otras lesiones a distancia.
William G. Sutherland desarrolló la osteopatía craneana. En la medicina alopática se considera que el cráneo es inmóvil porque las suturas craneanas se sueldan con los años. A través de sus observaciones en los peces y luego en los humanos, llegó a la conclusión de que las suturas craneanas son libres y que los huesos del cráneo se mueven como las placas tectónicas terrestres –sobretodo en los recién nacidos y en los niños– y que una buena movilidad craneana es signo de buena salud.
Continuando con sus observaciones encontró una relación entre el cráneo y el sacro a través de las meninges a lo que llamó, "mecanismo craneo-sacral". Y encontró también que este mecanismo tiene su propio ritmo, diferente al ritmo cardiaco y respiratorio, y lo llamo: "MRP" o mecanismo respiratorio primario, el cuál dirige y controla todas las grandes funciones del cuerpo.
La aplicación de la osteopatía craneana es importante en los bebés y hasta la adolescencia, aunque se emplea igualmente en el adulto, para tratar diversos problemas por ejemplo: trastornos de la postura, trastornos del sueño, problemas endocrinos, otorrinolaringológicos y oftalmológicos.
De Estados Unidos la osteopatía pasó a Inglaterra y de ahí se fue difundiendo por Europa. Después, en Europa, se fue desarrollando la osteopatía visceral que actúa sobre los sistemas uro-genital –y en obstetricia también–, digestivo, neuro-vegetativo, inmune y sobre la homeostasis en general.
Y como el hombre no es el único ser vivo sobre la tierra, poco a poco la osteopatía va teniendo acogida entre los caballos, los perros y creo que los gatos. ¿Qué les parece?


En cuanto a mi experiencia les cuento que, desde que estaba en bachillerato y nos dieron nociones de anatomía, me sentí atraída por el sistema músculo-esquelético. Me acuerdo que dibujé todo el esqueleto, hueso por hueso.
También fui hábil en otras manualidades como la cerámica, la pintura y la música.
Y así, aunque desde pequeña siempre quise ser médica, al momento de presentar el examen de admisión a medicina, le di oportunidad a otra profesión manual, la fisioterapia, pero no pasé y opté por la medicina.
En el momento de intentar una especialización me presenté a fisiatría, pero no pasé, y me volví bioenergética.
Me fui para Francia y llegué a Marsella donde realicé mis estudios de acupuntura que abarcaron un periodo de 4 años. Al cabo de un año de residir en Marsella conocí a un osteópata que estaba estudiando energética china y me conectó con el director de la escuela de osteopatía de Marsella y entonces empecé mi formación de 6 años en osteopatía. El deseo de volverme para mi tierra al cabo de 4 años como me lo había propuesto se fue esfumando, no solo por el hecho de haber empezado esta escuela sino también porque allí conocí a quien es ahora mi marido.
Durante la época en que estuve en esta escuela tuve la suerte de tener un "ramillete" de profesores que me enseñaron varias técnicas: estructural –semejante a la quiropraxia–, muscular, facial (mi preferida) y así cada alumno según su carácter y facilidades emplearía una u otra técnica y, entonces, aun siendo de la misma escuela, surgieron profesionales que trabajaban de manera diferente.
Yo empecé con la técnica muscular y poco a poco fui afinando la técnica facial y sobretodo, la craneana.
Visto desde afuera, cuando uno pone las manos sobre el paciente y va como "modelando" el cuerpo –como un trabajo con plastilina, técnica que también utilicé en pintura– se puede pensar que es “brujería”, pero no, es un simple trabajo sobre la anatomía y la fisiología. Es como un diálogo con ese cuerpo. Con mucho respeto se le "pide permiso" a una estructura para poder relajar o desbloquear otra. Así por ejemplo se trabaja con "dulzura" y amor sobre el diafragma para que las vértebras dorsales bajas y las lumbares altas se relajen y "no duelan más". O cuando se trabaja un viejo esguince de tobillo para acabar con dolores de cabeza crónicos. O cuando "dialogamos" con el colon para hacer partir un lumbago. Y al cabo de un momento de dialogar con el cuerpo se nos va abriendo el alma, y es cuando el paciente, ser global y holístico, rompe en sollozos o suelta una carcajada sin saber porqué, y entonces, vamos modelando el espíritu también.
Al cabo de los años de práctica, que ya son 14, el tacto se va afinando, las manipulaciones son más sutiles y "el diálogo" con el cuerpo –el paciente– se va haciendo más enriquecedor. Cada vez voy aprendiendo más de él, como si poco a poco me desvelaran todos sus misterios.
Así, pude encontrar yo misma la respuesta a la pregunta que me hacía cuando estudié y practiqué la medicina alopática: ¿por qué, si todos somos más o menos distintos, le damos siempre el mismo medicamento y las mismas dosis a todos nuestros pacientes? y con la práctica de esta disciplina encontré que, a cada vez que "interrogo al cráneo" de cada paciente, él me dice como lo debo tratar, con qué técnica y por dónde empezar; podríamos decir que estoy mas bien haciendo función de sastre y trabajando sobre medidas.
No niego que a mi práctica le he mezclado otras técnicas, como la digito-puntura o algunos tests de kinesiología lo que me ha permitido ser más sutil en mis diagnósticos; es como si, cuando pongo mis manos sobre el cráneo del paciente, estuviera viendo en mi bola de cristal.
No sigo contándoles más, porque esto suena a brujería y acuérdense que, a las brujas, las queman.
 

Escrito por la autora para visionchamanica.com

Publicado en Diciembre 10 de 2011


Principal | Yagé y EMC | Salud y Chamanismos | La gente vegetal | Eco-madre tierra | Cuido mi cuerpo | Rico y sano | Hartas Artes | Culturas y Tendencias Contactos

Copyright 2002- 2015 © Visión Chamánica
Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial del material textual y gráfico de esta página, así como su traducción a cualquier idioma, sin autorización escrita del editor.
Director-editor: Ricardo Díaz Mayorga chamanic@visionchamanica.com 
Teléfonos en Bogotá: 302 3044
Móvil:
310-785 9658
Bogotá, Colombia