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“Visión Chamánica”
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Ricardo Díaz Mayorga
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Soy embera, quisiera que este sea más llamativo para las personas.
José Rusbel Mejía
Octubre 28 - 2009
 

Mi comentario es que ¿dónde viven los siguientes grupos indígenas: embera, catío? para ver si me pueden dar la respuesta.
Te quiero
Katherine Correa Bedoya
Octubre 8 - 2008

Re/ Los catío son parte del tronco Embera, como lo explica el entrevistado en este mismo artículo. Los grupos embera–catío, que son gente de montaña, están hacia las estribaciones de la cordillera occidental de Colombia, entre Antioquia y Córdoba.

 


   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fotografías:

En  Home:

Indígenas embera

tomada de:

www.nodo 50.org

En ésta página abajo:

indígena embera

tomada de:

web.minambiente.gov.co

 

 

 

 

 

 

El jaibaná tiene una estrecha relación con el espíritu de las plantas y con el espíritu del bosque, de los árboles, etc.; el jaibaná maneja de alguna manera la magia que tienen la selva y las plantas medicinales, bien sea a través de su sueño, bien sea a través de su práctica y de su relación permanente con ellas.

 

 

 

 

 

 

 

“La única manera para que Ud. pueda aprender conmigo es ir al monte”

“Ud. sabe escribir pero no va a escribir, solo ponga atención y memorice”

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace falta la combinación de los dos saberes [el indígena y el occidental] para construir una verdadera ciencia, unos verdaderos conocimientos científicos resultado del encuentro, de la complementación. Un tipo que fuera experto en los dos mundos, sería un sabio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Ah, es que Ud. se lleva la información y Ud. es el que se enriquece, Ud. va luego y saca el libro y lo vende ¿y para nosotros qué?”

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Medicinas Étnicas
La Medicina Tradicional Embera
Entrevista con el dirigente Embera Guzmán Caisamo
Por: Ricardo Díaz Mayorga

Medellín, Colombia, Octubre 2 de 2006.

                                      Indígena Embera catío, tomada de www.oei.es


P/ ¿Cuáles son los rasgos principales de la Medicina Tradicional Embera?
R/ No soy la persona más indicada para hablar de la medicina de la cultura Embera, ya que eso compete a los Jaibanás. Los jaibanás son los médicos tradicionales. Junto con los botánicos mantienen para la cultura embera el conocimiento, la historia y la tradición práctica de las plantas medicinales. En nuestra cultura siempre han existido esas dos personalidades, muy importantes.
Los jaibanás son entonces las personas indicadas para hablar de la importancia que tienen las plantas medicinales. Yo por haber vivido dentro de la cultura embera he tenido algún acercamiento a estos sabedores, sobre todo porque uno de niño pasa por ese periodo en que el jaibaná es el que lo atiende, que lo baña con plantas medicinales; también, el que está pendiente del problema de salud de la comunidad, el que practica el ritual, toda esa ritualidad para la curación, para la prevención, etc.
Y ya ahora, por fuera de la comunidad, cuando intento ese ejercicio de analizar el asunto del jaibanismo, del conocimiento de estos personajes sobre las plantas, voy descubriendo la importancia que tienen las plantas medicinales y me asombro cada día de que no sé nada frente a ese conocimiento tan profundo que manejan el jaibaná y los botánicos, que conocen de una manera muy particular esa relación hombre-naturaleza; esa realidad que conoce el jaibaná de la espiritualidad de las plantas, de pensar que ellas son seres humanos, que tienen ciertos atributos para la salud del pueblo embera.
Cuando digo que uno se asombra es porque un jaibaná te puede hablar de las plantas medicinales existentes y de todas las combinaciones que manejan y todo el poder que tienen esas plantas. Y uno a veces dice, “esa planta no me dice nada a mí, yo la puedo arrancar y punto”. Pero para el jaibaná no, porque él tiene una estrecha relación con el espíritu de esas plantas y con el espíritu del bosque, de los árboles, etc.; el jaibaná maneja de alguna manera la magia que tienen la selva y esas plantas, bien sea a través de su sueño, bien sea a través de su práctica y de su relación permanente con ellas.
Siempre he pensado que la racionalidad científica de la cultura occidental muy difícilmente puede entender el tipo de lenguaje de esta visión, de este conocimiento tan profundo, que muchas veces no está dentro de lo tangible y por más que Ud. lo lleve al laboratorio a alguna comprobación no la va a encontrar porque eso va más allá de lo físico, de lo tangible.
Yo valoro mucho y creo profundamente en las plantas medicinales, porque he visto con mis ojos el poder de curación que tiene la planta, para la mordedura de culebra, para estancar sangre, para partos sin dolor, para todas esas cosas. Uno más allá no va, soy embera pero yo no me he metido en ese mundo. Simplemente he observado; sí me gustaría estudiarlo más, pero se requiere dedicarse a eso.

P/ ¿Cómo es la transmisión del conocimiento en la Medicina Tradicional Embera?
R/ Yo tuve un tío práctico en Medicina Tradicional –jaibaná, que en el lenguaje colonial se llama chamán–; este hombre era muy sabio, desafortunadamente se murió y nadie quedó con ese conocimiento, nadie investigó, de los hijos que él tuvo ninguno se preocupó por aprender.
Yo cuando era estudiante de bachillerato tuve la curiosidad de aprender y el me dijo “La única manera para que Ud. pueda aprender conmigo es ir al monte”. Uno de joven es muy atrevido, y también por la curiosidad, lo acompañé alguna vez al monte; pero era muy duro e implicaba mucha concentración y mucha disciplina de memoria, entonces no fui capaz. El me decía, “Ud. sabe escribir pero no va a escribir, solo ponga atención y memorice”. Y ya en el monte me explicaba: esto es esto y esto sirve para esto, etc. Caminamos como desde las 6 de la mañana hasta las 4 de la tarde, y cuando regresamos me preguntó “¿Y Ud. tiene hambre?, ¿Sí?, pues coma esto y tome agua”. Y al otro día íbamos a salir otra vez, pero yo renuncié porque eso es muy duro. Hoy pienso que es algo maravilloso internarse en el mundo de la sabiduría, pero es difícil aguantar ese ritmo.
Los conocimientos de los pueblos indígenas están ahí, casi inexplorados; desafortunadamente los viejos se están muriendo. La pregunta es ¿Cómo acceder a ese conocimiento? Yo pienso que debe ser por un indio no contaminado por el mundo de Occidente; porque uno que pasó por la escuela, el colegio y la universidad tiene un esquema ya construido desde allá y hay que hacer un ejercicio regresivo muy fuerte, lo que ya se ha dicho: descolonizarse un poquito, bajarse de ese pensamiento; es desaprender, poner en blanco la mente y volver a arrancar otra vez y eso es muy complicado. Tiene que tener disciplina y mucha voluntad.
Lo que yo puedo contar es eso. Ese contacto tan maravilloso que yo viví, que experimenté y que desafortunadamente no volví a repetir con mi tío, y me dije “yo no se nada”. Yo creo que mi tío sabía más que cualquier biólogo.

P/ Precisamente, los biólogos y los botánicos formados en universidades buscan a estas personas para aprender sus saberes.
R/ Mi tío me dio lecciones en esos dos días, cátedra, todo lo que quiera.
¿Qué sigue de aquí? No sé. La medicina occidental ha profundizado en muchos aspectos, yo me maravillo y lo reconozco cada día: transplantes de corazón, cirugías del cerebro, de los ojos, de los oídos, injertos, todo eso me parece maravilloso. Pero hace falta la combinación de esos dos saberes, para construir una verdadera ciencia, unos verdaderos conocimientos científicos resultado del encuentro, de la complementación de los dos saberes. Un tipo que fuera experto en los dos mundos, sería un sabio. Porque también hay que admirar la ciencia occidental, como lo de los transplantes de corazón, pero con las plantas también se pueden hacer cosas.
Algo como esto: En el Chocó a un tipo que ya estaba casi muerto, desahuciado, le dijeron “No, eso ya no tiene cura, llévenlo para la casa a que muera tranquilo”. El tipo sin renunciar a las últimas posibilidades dijo no, voy a ir donde un experto en botánica, yerbatero que llaman, en el Chocó les dicen chinango, eso es de la cultura embera. Los chinango son expertos en reconocer desde la visión, son visionarios, pero ellos tiene que tomar plantas especiales y ellos se transforman y van reconociendo lo que tiene el paciente. Entonces al tipo, después de una noche de estas, el chinango le dijo “Ud. lo que tiene es esto, yo en 15 días lo levanto”. Y lo puso en tratamiento 15 días, muy disciplinadamente, y en 15 días lo paró. Al mes fue al médico a hacerse la revisión y no le encontraron nada, totalmente sano, algo increíble.
El yerbatero pone a la persona a tomar plantas medicinales, purgándola a punta de plantas, lavándola con plantas: bebida, bebida, purgante, purgante, y el baño, y el baño, purgante, bebida… Uno puede decir “Ah, eso es muy largo”, pero ahí el que obra es el poder de las plantas, yo en eso si creo…

P/ Y lo que ellos mueven que, como decías antes, no es constatable por el conocimiento Occidental…
R/ Desde la racionalidad científica no se entiende eso.

P/ Y como no lo entienden, no existe.
R/ Exacto. Me parece que eso es fundamental. Pero fíjese que hoy en día, dentro del tratado del TLC aparece un tema importante sobre el conocimiento tradicional. Y eso va a ser un hecho: así sea que ellos no lo reconozcan, el saber popular, indígena, afro, campesino, está en la mira de las grandes empresas farmacéuticas como la Bayer; ellos tienen muy claro que este siglo va a ser el de la revolución verde, el conocimiento tradicional va a ser muy importante para fortalecer la economía capitalista. Y la industria Bayer la va a meter fuerte para poder investigar estos conocimientos tradicionales.

P/ En cuanto a la distinción que hacías entre el botánico y el jaibaná, ¿qué nombre tiene el botánico en lengua?
R/ Ellos en lengua dicen neanacdipá, que es “el que sabe mucho sobre las plantas medicinales”. La palabra neaná quiere decir como veneno –planta-veneno–, pero también planta curativa, “planta que envenena pero planta que cura”. Hay personas que se especializan en eso, estudian mucho las plantas y se dedican a conocerlas, a combinarlas, a experimentar con ellas, pero más de ahí no llegan; ellos saben es de eso: que está alborotado el cuerpo… ah, para eso sirve tal cosa; que la cabeza se está llenando de granos, sirve tal cosa; que una culebra me mordió, ah, tal planta sirve, pero mas de ahí no pasan.
En cambio el jaibaná tiene los dos conocimientos, el jaibaná necesariamente tiene que dominar la parte espiritual y la corporal; lo que hace un jaibaná primero en una noche es cantar el jai, y a través de ese canto hace el diagnóstico y en esa noche el jaibaná viaja a través del sueño y a través del canto convoca a todos los espíritus que él requiere, de animales, plantas, etc. y al invitar a todos esos espíritus él lo que hace es consultar qué es lo que tiene el paciente, qué le pasó; el viaje es a dónde ocurrió la enfermedad, qué fue lo que pasó. Porque según ellos, cuando se enferma la parte espiritual se enferma la parte corporal, hay un desequilibrio en el cuerpo, entre los espíritus y el cuerpo; entonces van a dónde ocurrió ese desequilibrio, qué le pasó a la persona ¿se golpeó? ¿se asustó?, o tomó tal planta venenosa, se alimentó de tal cosa, o alguien le hizo daño –lo que llaman maleficios–, etc. El médico regresa y le dice al paciente, a las dos o tres de la mañana, Ud. estuvo en tal parte, o tuvo esta pelea, o comiste tal cosa, o tu espíritu se relacionó con tal cosa, o te caíste, y le indica la forma de aliviarse: hay que tomar esto y esto, etc.
Según me han explicado, ellos preguntan a las plantas y ellas les dicen qué se necesita. Por eso al otro día el jaibaná sale al monte a buscar las plantas, después hace el tratamiento, los mismos espíritus de las plantas le dicen cómo debe curar, si es baño, si es purgante, si es tomando, si hay que cocinar la planta, toda la dosificación. Entonces el médico puede decirle al otro día, váyase y venga dentro de ocho días o quédese de una vez yo le hago el tratamiento. Casi siempre, si la enfermedad es grave, le dice quédese le hago el tratamiento.

P/ Existen los embera catío y los embera chamí. Haznos, por favor la distinción entre los dos grupos y las medicinas correspondientes.
R/ El tronco embera es la familia grande. De ahí empieza lo que son: los embera-chamí, oibida, los eyobida que son los katío, y los dobida que les dicen cholos, que es la denominación española. Para nosotros embera significa gente, o persona; entonces, en oibida –los chamí– la palabra oi significa monte, selva adentro, en eyobida –los catío– eyo significa la falda de la montaña, la parte alta, y en dobida –los cholos– do significa la parte baja, o los rios, los que viven en los ríos, los ribereños; entonces, los chamís son personas o gente que viven en la selva, los katíos son gente o personas que viven en la montaña, en la parte alta, y cholos o personas que viven a la orilla del río: do, río y bida, existencia. Son tres grupos embera que lingüísticamente tienen variación dialectal; pero en materia del dominio de las plantas medicinales son casi iguales, porque las plantas están en dependencia del lugar, el clima, etc., pero entre los tres comparten y se intercambian conocimientos de las plantas, no hay ningún problema en el compartir el aprendizaje, los de arriba van al río a aprender… etc.

P/ Hay relación con el grupo waunana, del Chocó?
R/ No, porque no hay entendimiento a nivel del habla, eso inmediatamente crea una barrera. Con los Kuna tampoco.

P/ El grupo que llaman en Caldas Cañamomos, ¿son emberas?
R/ Si, son emberas-chamí que de alguna manera han conservado sus prácticas medicinales, pero han perdido la lengua y tienden a ser campesinado.

P/ Ya están muy aculturados.
R/ Sí, así es.

P/ Dentro de lo que conoces de la investigación antropológica y etnográfica, que se ha hecho sobre los pueblos embera, en este campo de la medicina, qué autores, o qué textos recuerdas, que se hayan producido?
R/ Que alguien haya hecho un inventario, por decir, etno-botánico, algunos como el antropólogo, de aquí de Antioquia, Mauricio Pardo, mencionan algo pero no en profundidad, ese antropólogo intentó hablar un poco sobre el jaibanismo, el tiene un texto sobre “Los convites de los espíritus jaibana”, creo que hay dos textos escritos por él, y ahí habla un poco sobre la vida y la virtualidad del jaibaná.

P/ Luis Guillermo Vasco también hizo algo sobre los jaibanás…
R/ Sí también. Pero le digo una cosa, Yo he entrado a leer esos textos, y ellos aquí por estrategia no dan la información como se debiera dar, porque siempre opera la malicia, la desconfianza total. Por librarse del antropólogo o el investigador dicen cualquier barrabasada, y ellos creen que se llevaron buena información y uno que ha vivido la situación sabe que mucha de esa información hay que volverla a escribir. Incluso a los mismos estudiantes indígenas se les está negando la información, porque dentro de la visión de los viejos, dicen “Ah, es que Ud. se lleva la información y Ud. es el que se enriquece, Ud. va luego y saca el libro y lo vende ¿y para nosotros qué?” Hay mucha desconfianza.
Yo ahora voy a entrar a estudiar sobre la importancia de la oralidad, pero hermano, hay que pedir permiso, y lo primero qué preguntan es “¿Y para qué va a hacer eso? ¿A quién le va a servir eso? Ah, Ud. va a sacar un libro y va a vender y va a sacar plata ¿y nosotros qué?”

Guzmán Caisamo es dirigente de la Organización Indígena de Antioquia – OIA. Es Licenciado en Educación y en Administración Educativa por la Universidad de Medellín.
Entrevista en Medellín, Colombia, en Octubre 2 de 2006, realizada y editada por Ricardo Díaz para visionchamanica.com . Prohibida la reproducción sin permiso del Editor.

 


 


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