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“Visión Chamánica”
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Ricardo Díaz Mayorga
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Ahorrando y reciclando el agua prácticamente estamos es cuidando que los costos del recibo del acueducto no sea alto, en lo que debemos ser estrictos es en cuidar las montañas y especialmente los páramos que es donde en realidad NACE el agua. Si miramos en la zona cundiboyaca los páramos los están usando para cultivar papa lo cual es un gran PECADO contra la naturaleza.
Carlos Cortés
Mayo 16 - 2010

 

Qué buen artículo, pero si no conservamos las zonas donde nacen nuestros ríos nos quedaremos sin agua muy pronto. Las empresas que se lucran con este preciado líquido tienen que pagar una compensación de las ganancias para invertirla en las zonas donde nacen nuestros ríos, para evitar la deforestación de nuestras montañas. ¿Dónde están todas esas instituciones ambientales que existen en Colombia? Pues no son sino burocracia porque de nada le sirven al país.
Jesús A. López Lozada
Marzo 19 - 2010
 

Interesante este tema ya que actualmente resido en el municipio de Orito, Putumayo y el agua que suministra la empresa de servicios Emporito es de mala calidad, no es tratada y no es potable para el consumo humano y es que están haciendo eso para privatizar ese servicio, siendo el agua vital para la vida humana . ¿Cómo nos pueden ayudar en interponer una acción de tutela por los derechos aquí vulnerados que es la vida y otros? Tenemos fotografías del sitio donde se provee a la comunidad el agua. Gracias
William Alfredo Marroquín Triana
Julio 22 - 2009

Re/ Un abogado puede asesorarlo para la acción que pretende establecer.


 


 

 

 

 

 

Fotos:

En Home, tomada de:

http://2.bp.blogspot.com

En esta página, tomada de www.revistaperfil.com

 

'Análisis del Cambio climático en el país', (realizado para la Cruz Roja Colombiana, por Wálter Ricardo Cotte, director Ejecutivo Nacional de la Cruz Roja; Max Henríquez, y José Castillo)

Si no se toman medidas urgentes para contrarrestar el cambio climático en el país, el 74 por ciento de los páramos desaparecerán (de las 323 mil hectáreas de páramos que hoy tiene el país podríamos quedar sólo con 84.830 hectáreas),. "Esto supone un problema de abastecimiento de agua para una buena cantidad de la población, y podría ser un indicativo de más desastres por avalancha",

Antes del 2030; la isla de San Andrés perderá un 17 por ciento de su territorio, entre el 2025 y el 2050; las enfermedades transmitidas por mosquitos aumentarán y las sequías serán más fuertes en la Amazonia y la Orinoquia.

 
Cómo reducir el riesgo

Mitigar el efecto del cambio climático en el país no solo requiere de políticas gubernamentales sino también de acciones ciudadanas concretas.

La Cruz Roja sugiere que no se echen en saco roto campañas como la de llevar una bolsa de lona al supermercado para evitar las bolsas de plástico, preferir los productos que vienen en envases reciclables, preferir alimentos orgánicos o exigir aquellos alimentos locales que estén en cosecha y usar jabones biodegradables.

Para la casa, insisten en que se podrá ayudar solo con apagar las luces cuando no sean necesarias; usar bombillos ahorradores de energía; reducir el consumo de papel; descongelar la nevera; no soltar el agua del inodoro si no es necesario y planchar solo una vez a la semana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Sur Global es visto como una oportunidad para hacer ganancias con el agua.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La promoción de la privatización del agua por parte las instituciones financieras internacionales, los Estados Unidos y otros gobiernos ha estimulado un creciente movimiento social.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un movimiento global ha nacido que ha declarado el agua como un derecho humano, un bien público y parte de los bienes comunes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

Inicio  >  Eco- Madre tierra > Agua: Tarea Urgente!

Día Mundial del Agua

Por la defensa del Derecho al Agua ante los grandes intereses multinacionales

Por Wenonah Hauter


 

Nos hallamos en la encrucijada de dos futuros. El futuro por el cual estamos trabajando es uno en el cual los gobiernos establecen el derecho al agua y el agua recobra su legítimo lugar como bien común. Es un futuro en el cual las 2.000 millones de personas que no tenían acceso al agua han ganado acceso a agua potable y a precios asequibles. Es un futuro donde los 2 millones de personas que mueren por agua contaminada cada año, vive. Es un futuro donde el agua no se está diezmando, contaminando o desviando. Es un futuro con agua limpia y abundante bajo control democrático.

El segundo futuro es el futuro por el cual estamos luchando por evitar. Es un futuro donde el agua está siendo controlada por un poderoso cartel corporativo que ha tomado control de cada aspecto del agua para su propio beneficio. Es un futuro donde las corporaciones poseen los ríos, lagunas y acuíferos y donde los servicios municipales de acueducto son privatizados. Es un mundo donde las corporaciones venden a las élites enormes cantidades de agua de boutique envasada en plástico a precios exorbitantes y donde todo el mundo toma aguas negras reutilizadas. Es un futuro donde las corporaciones compran, venden y comercian agua en el mercado abierto; y donde transportan agua por enormes tuberías a cientos y, a veces, miles de millas de las cuencas y acuíferos para venderla en las grandes ciudades e industrias. Es un mundo donde en lugar de prevenir la enorme contaminación –se le paga a las compañías grandes montos de dinero por dudosas soluciones tecnológicas para descontaminar.

Esto suena como un mundo de ciencia ficción pero estamos comenzando a ver este futuro materializarse. La revista Fortune ha llamado el oro del siglo XXI al agua. El sector financiero y algunas de las más poderosas corporaciones del mundo ven el agua como una propiedad roja.

La escasez de agua, la contaminación de agua y el cambio climático son tres propulsores. Las fuentes de agua naturales se están menguando a un ritmo peligroso y el cambio climático está exacerbando el problema. La creciente población humana y el inapropiado uso del riego están acabando con los mayores acuíferos del mundo. En los Estados Unidos, el 80% del agua consumida es para uso agrícola. Treinta y un países están afrontando escasez de agua. Partes de África, China, México y el Medio Oriente y algunos lugares del Oeste de Estados Unidos están literalmente quedándose sin agua.

Considerando la magnitud de la crisis y el número de vidas en peligro, uno pensaría que los líderes mundiales dejarían de lado los intereses económicos de las corporaciones y desarrollarían una estrategia para abordar seriamente la crisis del agua. Pero, estas ricas corporaciones son tan poderosas que están literalmente comprando las políticas públicas sobre el agua al nivel nacional e internacional.

El Sur Global es visto como una oportunidad para hacer ganancias con el agua. El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han forzado a los gobiernos a reestructurar sus economías, a dejar de financiar los servicios públicos y a utilizar sus recursos para pagar su deuda. Y en la medida que los países pasan apuros por pagar pesadas cargas de deuda, la solución propuesta por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional es la de subastar los recursos naturales y empresas de los países.

Las instituciones financieras internacionales en cambio usan su enorme poder económico para obligar a los países en desarrollo a contraer préstamos a altas tasas de interés para construir y reparar la infraestructura de agua. Estos créditos a menudo son condicionados. Esto significa que les dicen que tienen que privatizar los servicios del agua y cobrar altas tarifas por el servicio. Quieren que los pobres, que ganan un dólar o dos al día, paguen una alta proporción de su ingreso por el agua.

Esto es muy hipócrita. En los Estados Unidos contamos con servicios de agua universales porque fue una decisión política deliberada. Al finalizar el siglo XX, el cólera, la disentería y otras enfermedades ocasionadas por el agua estaban aumentaban velozmente, de manera que en lugar de pedirle a los pobres que pagaran por los servicios de acueducto y alcantarillado, se decidió invertir los recursos públicos provenientes de los impuestos en la infraestructura del agua.

El Banco no siempre ha promovido la privatización como respuesta a los problemas del sector del agua y saneamiento. Desde los sesenta hasta gran parte de los ochenta, los créditos del Banco Mundial a los gobiernos de los países en desarrollo se concentraban en la creación y expansión de las empresas de servicios públicos. Sin embargo, los intereses corporativos se volvieron más dominantes como resultado de los gobiernos de derecha, tales como los de las administraciones Reagan y Thatcher. Al finalizar la década, la privatización y la desregulación fueron consagradas como política pública en todo el mundo.

La postura oficial es que el sector privado es más eficiente y costo-efectivo pero la realidad es más tozuda. La verdad es que las corporaciones de los países miembros del la Junta de Gobernadores del Banco Mundial influencian las políticas del banco para crear oportunidades de negocios. Estados Unidos es el accionista y el principal proponente de la privatización a pesar de que el 85% de los servicios de agua de Estados Unidos los proveen agencias gubernamentales del orden municipal, no el sector privado.

Irónicamente, la industria multinacional global del servicio del agua es mayoritariamente europea. Se ha vuelto una industria altamente concentrada con un puñado de corporaciones multinacionales controlando el mercado privado del agua. Las grandes corporaciones del agua como Suez y Veolia son francesas. Se les concedieron muchos contratos de privatización como “casos modelo” durantes los últimos quince años en Argentina, Puerto Rico, Bolivia, Filipinas, Indonesia y Sur África y otros países. Los resultados han sido desastrosos en todas partes. La privatización trae consigo tarifas extremadamente altas y un servicio muy malo. A menudo el agua es más sucia y corre menos frecuentemente que antes de la privatización. Cuando los pobres no pueden pagar el agua, toman agua de fuentes contaminadas y esto resulta en crisis de salubridad pública. Las compañías privadas están débilmente reguladas, no hacen las inversiones que prometen y no cumplen con los compromisos contractuales de expandir el servicio a los pobres o de construir y reparar la infraestructura. Los contratos se suscriben con falta de transparencia y todo el proceso está signado por la corrupción. El Banco Mundial ha sido incapaz de señalar una sola historia exitosa.

La privatización en Buenos Aires es un ejemplo. Los programas de ajuste estructural del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han resultado en reducidos servicios sociales y de infraestructura pública. El acuerdo de privatización de Buenos Aires se dio en 1993, fue altamente alabado internacionalmente como una historia exitosa por el Banco Mundial, el gobierno argentino y la industria del agua. Pero la historia exitosa se tornó amarga luego de que el gobierno argentino, durante la crisis económica de finales de los noventa, derogara una estipulación contractual que permitía indexar las tarifas del agua al precio del dólar.

Durante los primeros ocho años del contrato, prácticas reguladoras laxas y renegociaciones del contrato, que eliminaban el riesgo corporativo, permitieron que la subsidiaria de Suez, Aguas Argentinas, obtuviera una tasa de ganancia del 19% sobre el promedio de sus activos netos. Sin embargo, para 2002, Suez tuvo que declarar pérdidas por 500 millones de dólares debido al colapso económico. Las tarifas de agua, en lugar de reducirse en un 27% aumentaron 20%. Los pobres de las urbes han cargado desproporcionadamente con la carga de los incrementos de las tarifas y el costo de la expansión del servicio. El no pago por agua y saneamiento es de un 30%, y los cortes del servicio son comunes, teniendo los niños y las mujeres que soportar la carga y las consecuencias en salud y seguridad. La empresa pública, Aguas Argentinas, faltó a su obligación contractual de construir una nueva planta de tratamiento de aguas servidas. Como resultado, el 95% del agua del alcantarillado se vertía directamente al río de la Plata. Suez demando al gobierno argentino a través del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a la Inversión, CIADI, del Banco Mundial. El monto total de la demanda es “secreto” pero están exigiendo una compensación por las pérdidas relacionadas con las concesiones de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.

Aunque los más grandes privatizadores son europeos, Bechtel, una compañía estadounidense, ha estado activa en América Latina. Bechtel firmó un contrato con Guayaquil, una ciudad de Ecuador de casi dos millones de habitantes. El Banco Interamericano de Desarrollo concedió varios créditos para promover y respaldar el proceso de privatización en Guayaquil y el Banco Mundial proveyó un seguro contra riesgos políticos y garantías para proteger la compañía contra un potencial levantamiento político y malestar social local.

La empresa prometió invertir mil millones de dólares durante los 30 años del contrato. También prometieron conectar a 55 mil suscriptores más e incrementar la cobertura hasta un 90% en acueducto y 60% en alcantarillado. Pero no pudieron cumplir con sus promesas. El mantenimiento, la inversión y expansión de los servicios son exiguos; las quejas se acumularon en los siguientes seis años. Estaban tratando únicamente alrededor del 5% de las aguas servidas y evacuando el resto, incluidas las materias fecales y los desperdicios domésticos e industriales, directamente al río.

El departamento de salud empezó a emitir informes a la prensa documentando los problemas de salud que los niños estaban padeciendo en las comunidades río abajo de la ciudad porque estaban tomando agua justo donde desembocaba el alcantarillado. Las tarifas del agua subieron y cobraban a la gente exorbitantes montos de dinero que no correspondían a la cantidad de agua que estaban consumiendo. Muy pronto centenares de personas hacían fila todos los días frente el área de servicio al cliente de la compañía para quejarse por las facturas que estaban recibiendo.

En algunas áreas la compañía cortaba el agua durante 23 horas al día durante días y semanas para evadir la responsabilidad de proveer una fuente de agua alternativa. También se rehusó hacer pública la información sobre la calidad del agua. Grupos ciudadanos están pidiendo al gobierno que multe a la compañía por 1.5 millones de dólares por incumplimiento de las obligaciones contractuales. Este caso aún está pendiente en el CIADI.

Al otro extremo del mundo, Dar es Salaam, en Tanzania tiene una experiencia similar, pero con una compañía diferente. Me complace mucho contarles que justo la semana pasada se dio una gran victoria contra la privatización en Tanzania. En 2003, como resultado de unos créditos condicionados del Banco Mundial y el FMI, la empresa municipal de Dar es Salaam fue privatizada mediante un contrato de concesión a diez años otorgado a una sociedad controlada por la británica Biwater. Noventa y ocho por ciento de la inversión estaba destinada al 20% más rico de la población. El restante 2% se debía gastar en las áreas pobres de Dar es Salaam en un proyecto contratado con una ONG. Luego de dos años de incumplir con la provisión del servicio, el gobierno de Tanzania rescindió el contrato. Biwater respondió colocando una demanda por 20 millones de dólares ante el CIADI del Banco Mundial. El CIADI resolvió en favor de Tanzania. Este fallo fue apelado y justo la semana pasada el tribunal del CIADI confirmó el derecho de Tanzania de rescindir el contrato con Biwater y rehusó su demanda por US$20 millones.

Otra victoria se dio en Johannesburgo. Hace cinco años, con el pretexto de que iban a arreglar una infraestructura envejecida, los residentes de Soweto, una comunidad pobre de Johannesburgo, Sur África, enfrentó la instalación obligada de medidores prepago. A quienes se resistían se les intimidaba y se les cortaba el servicio de agua. La comunidad respondió organizando la Coalición Contra la Privatización del Agua y colocando una demanda judicial en julio de 2006, cuestionando la legalidad y la constitucionalidad de la limitación del suministro gratuito de agua y la instalación de los medidores de agua prepago. La Coalición obtuvo una gran victoria en junio cuando un juez de la Alta Corte de Johannesburgo falló a su favor, declarando la instalación forzada de los medidores de agua prepago ilegal e inconstitucional. El juez ordenó incrementar el límite del suministro de agua gratuita de 6 kilolitros por hogar al mes a 50 litros por persona al día. Aunque el fallo ha sido apelado y se espera que vaya hasta la Corte Constitucional, esto no desmerita el significado de la victoria.

En África sub-Sahariana, 80% del total de contratos de privatización – tanto concesiones como arrendamientos – en 2006, han sido terminados o están sujetos a grandes disputas entre las autoridades públicas y los operadores privados.

La privatización también ha sido un total fracaso en el Norte Global. Hay un movimiento en Francia para reemplazar las empresas privadas por públicas. Y como dije anteriormente, Francia es el país residente de las más grandes compañías de agua del mundo. Hay una coalición de alcaldes de todo el país que están presionando para devolver a manos públicas sus sistemas de acueducto. París acaba de expulsar del país a Suez. Con el expreso deseo de mantener estables los precios, el Concejo Municipal de París anunció en junio que el sistema de acueducto de la ciudad volvería a control público en un 100% para el 2009.

En Estados Unidos el 85% de los servicios de agua son públicos y la privatización no es popular. Las batallas contra la privatización que enfrentamos son a la vez similares y diferentes a las de aquí. Nuestra infraestructura de agua está vieja y necesita muchas reparaciones. Las inversiones necesarias no se han hecho y todos los años hay un faltante de US$22.000 millones entre lo presupuestado y lo que se necesita.

Esta situación ha creado el espacio para que corporaciones privadas liciten y ganen contratos de administración y operación de servicios de agua y alcantarillado para regiones enteras. Constantemente vemos cómo el control corporativo ha provisto un servicio de más baja calidad y hay ahora muchos casos donde las municipalidades han cancelado contratos de privatización exitosamente y recuperado el control público.

Mi organización, el Observatorio de la Alimentación y el Agua (Food and Water Watch) trabaja con comunidades locales para frenar la privatización. Atlanta es un buen ejemplo de cómo el modelo ha fallado en Estados Unidos. Se trataba de un contrato a 20 años por US$428 millones con United Water, una subsidiaria de Suez. La promocionaron como la oleada del futuro. La compañía comenzó por despedir la mitad del personal, 400 personas. Esto es la manera típica de la compañía de ahorrar costos. La compañía no pudo cumplir con los acuerdos contractuales. Había un retraso de 14.000 órdenes de trabajo, demora en las reparaciones, respuestas inadecuadas a las emergencias. El agua salía carmelita en muchas partes de la ciudad y había “días de hervir el agua”. La ciudad perdió millones de dólares porque United Water no estaba no estaba leyendo, instalando o manteniendo los medidores del agua con la frecuencia necesaria, y tampoco estaba recolectando a tiempo las facturas retrasadas. Cuando la ciudad le pidió a United Water los archivos de facturación, la compañía se negó a hacer públicos los registros completos. Cuando se abrió la investigación al alcalde por recibir fondos de Suez a cambio de aprobar el contrato, la decisión de rescindir un contrato de 20 años 16 años antes parecía obvia.

Stockton, California es otro ejemplo. Uno de los más sonados acuerdos de privatización de los Estados Unidos. En 2002, el alcalde Gary Modesto desató una amplia protesta al proponer un contrato de concesión por 600 millones dólares a OMI-Thames Inc para administrar y operar la empresa municipal de alcantarillado. El alcalde argumentaba que el acuerdo le ahorraría a la ciudad millones de dólares. En julio del año pasado, un juez dictaminó que el contrato violaba la ley ambiental de California. Durante cuatro años, la Coalición Interesada de Ciudadanos de Stockton había impulsado una campaña de base que culminó con esta victoria legal. Los ciudadanos documentaron varios de los problemas causados por la privatización, incluidos el alza de las tarifas más allá de lo pactado, abundantes filtraciones del alcantarillado en los conductos de agua locales y un pésimo mantenimiento de la infraestructura. La compañía devolvió el control de la empresa a Stockton en marzo de 2008.

La promoción de la privatización del agua por parte las instituciones financieras internacionales, los Estados Unidos y otros gobiernos ha estimulado un creciente movimiento social. En Estados Unidos, la privatización de la infraestructura del agua es muy controversial dentro de las comunidades. Y hay un movimiento nacional de organizaciones que están luchando contra la privatización de los recursos del agua en Estados Unidos y en todo el mundo.

Colombia no está sola en esta lucha. Se están librando batallas contra la privatización en todo el mundo. Los problemas que enfrenta Colombia por la privatización del agua son sistémicos y deben combatirse a muchos niveles – desde el nivel macro donde el Banco Mundial está presionando la privatización mediante un préstamos para el desarrollo condicionados, hasta el nivel micro donde las comunidades están combatiendo las corporaciones multinacionales y controlar localmente las lagunas y ríos.

Un movimiento global ha nacido que ha declarado el agua como un derecho humano, un bien público y parte de los bienes comunes. En el Hemisferio Occidental hay una coalición grande y fuerte oponiéndose a la privatización del agua. La Red Vida está conformada por organizaciones activistas de casi todos los países del hemisferio. Se va a reunir en Bolivia en septiembre próximo para continuar el esfuerzo conjunto por combatir la privatización y luchar por agua limpia, segura y a precios asequibles para todos. Hay redes similares en África, Europa y Asia. Los activistas del agua de todo el mundo permanecen comunicados mediante correos electrónicos e Internet y trabajan juntos en esta brega.
 

Intervención de Wenonah Hauter –Directora Ejecutiva de Food and Water Watch– en el "Foro Navegación del Río Bogotá", Campaña del Referendo del Agua
Bogota, 31 de julio de 2008

Traducción de Elizabeth Beaufort (Liga de Usuarios de Servicios Públicos)


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