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Revista
“Visión Chamánica”
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Ricardo Díaz Mayorga
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Intervenciones
 

Tengo una gran inquietud al respecto… Tanto la marihuana como la coca, son plantas, y a los consumidores les produce estados de alucinación diferentes y me imagino que de acuerdo al ambiente donde se las consumen ven cosas diferentes. ¿cual es la verdadera diferencia del yagé con éstas?
Juan Arbeláez
Mayo 7 - 2012
Re/ Es más preciso decir que las tres plantas, o sus principios activos, intervienen el SNC –sistema nervioso central–. La marihuana es depresor del SNC, la cocaína –no la planta entera, que es usada integralmente por los indígenas, que les sirve incluso de alimento y sin producir efectos "alucinatorios"– es activante del SNC. El yagé pertenece a otro grupo de psicotrópicos denominado visionarios o enteogénicos (alucinatorio es una expresión peyorativa y patológica). Otra diferencia importante es que las dos primeras inducen dependencia, sobre todo la cocaína, en tanto que el yagé no. Puede agregarse que en tanto que el yagé se ingiere dentro de un marco ritual y medicinal, ofrecido por un taita o maestro de esta planta, la marihuana y la cocaína se consumen libremente, sin asistencia alguna ni control de la experiencia de ningún tipo.

 

El que vuelve adentro despierta, el que vive afuera sueña.
Anandda
Octubre 9 - 2011
 

Doctor Blandón le pregunto: ¿Qué hay de malo en amar?, qué hay de malo en perdonar?, qué hay de malo en tener fe?, qué hay de malo en sentir y vivir la igualdad de los seres humanos como hijos de Dios?, qué hay de malo en desear el bien a los demás?, qué hay de malo en la Esperanza?, qué hay de malo en una Familia unida?, qué hay de malo en corregir nuestros errores?, qué hay de malo en pensar positivo?, qué hay de malo en sentirse bien?, qué hay de malo en sentirse feliz?.
Sin ser muy eruditos en el tema le puedo asegurar que si todos manejáramos este tipo de ideas los sicólogos y médicos se quedarían sin trabajo, cuerpo sano en mente sana, argumento valido en todo el sentido de la palabra. Pues bien Doctor Blandón, todo este tipo de ideas, pensamientos y formas de actuar vienen dados de una forma muy profunda y especial por esta bebida, este tipo de ideas y comportamientos los siembra el Yajé en cada uno de sus tomadores, haciéndolos personas diferentes, mejores, sanas, felices, seguras, confiadas, llenas de fe y de esperanza, pero ello se logra si esta se toma en el ambiente indicado y guiado por un reconocido Taita Indígena.
Es cierto, verdad que no se puede tapar, que existen un poco de mercachifles comerciando con esta bebida, personas que se proclaman Taitas sin serlo y este tipo de personajes son los que degeneran y dan una mala imagen al Yajé, considero que los Indígenas auténticos y dueños del manejo y conocimiento de esta Planta, deberían de reglamentar su uso dando pautas seguras a los tomadores para que no caigan en las manos de personas inescrupulosas que únicamente buscan un beneficio económico, sin tener en cuenta el daño que le puede ocasionar a los probables consumidores.
Considero que, así como la medicina tradicional, con todo su conocimiento y estudios, merece respeto, también debe darlo a las medicinas, creencias y ritos de las culturas Indígenas Ancestrales, respeto que no se ve en su artículo, antes de escribir de la forma en que lo hace debe argumentarse y ver todos los matices del tema que trata, puede ser valido desmenuzar los componentes químicos del Yajé, aunque eso no lo llevará a explicar los efectos positivos que esta bebida logra en quien la toma, pero también es valido e importante tener en cuenta todos los comentarios positivos que dan los tomadores de esta bebida. Es bastante injusto que Ud. compare el Yajé con el éxtasis el cual produce la degradación mental, física y espiritual del que lo toma, efectos totalmente contrarios a los que produce el Yagé.
Maxi
Enviado a www.visionchamanica.com en Julio 15- 2009

 

Felicitaciones por llevar adelante este tema, por siempre llevaré en mi mente y en mi corazón el mensaje eterno para mis ancestros: jajalla AYAWASKA.
Pedro Cujilema
Enviado a www.visionchamanica.com en Agosto 16 - 2009
 

Quisiera comunicarme con personas expertas en el manejo del yagé; quiero, adoro, la planta sagrada.
Angel Narváez

Enviado a www.visionchamanica.com en Agosto 21 - 2009
 

Excelente debate, y para comprobar es mejor probar, pues eso hice no a manera de espectáculo sino con respeto, no poniéndole fe como a las pepitas que aduce el Doctor Blandón, pues la realidad fuera de lo esotérico y lo milagroso, estaba fatigado de acudir a cuanto medico tradicional se me ocurría para tratar de curarme de dolencias gastrointestinales de toda especie: gastritis crónica, colon irritable e insoportable, hasta que después de exámenes de especialistas el diagnóstico certero que me agobió psicológicamente: endoplasia intestinal, cáncer, me eché a morir así de fácil. Pero al investigar, ver, observar, decidí acudir a un grupo manejado por un líder de los Kofanes, "entiéndase muy claro sin fe en las pepitas", asistí a una toma religiosa si se le puede decir, donde en esa experiencia expulsé rayos y centellas, pude visualizar la causa de las dolencias, rencores, odios, envidias, venganzas, maltrato y abandono de la niñez, en fin quedé purgado de por vida de tanta maldad que me estaba carcomiendo desde el alma, espíritu y el cuerpo. Se me perdió la noción del materialismo desbocado, me considero en un despertar de la realidad de la vida, del respeto por la naturaleza, de todos los seres vivos que tienen un objeto en nuestra tierra, los árboles que viven con nosotros y nos ayudan a cambio de nada. Es que para poder estar implícito en un diálogo es necesario no ser tan rígido y primero experimentar para sacar conclusiones; además, después de todo eliminé de mi dieta diaria que llevaba por más de tres años la ranitidina, el homeprazol y todos esos frascos de líquido lechoso que a la final eran lo que estaban acabándome los riñones y ocasionándome otra clase de malestar en lo psicológico y psiquiátrico.
Karlos Julio
Enviado a www.visionchamanica.com en Septiembre 28 – 2009
Después de leer tantos artículos y tantas opiniones, solo surge en mi cabeza una frase… la ignorancia es atrevida; y no lo digo con el ánimo de ofender a alguien, por que creo que es lo peor que podemos hacer en este tipo espacios, lo digo incluso por mi, por que al leer las explicaciones químicas, su composición sus efectos según la medicina, no podía evitar sonreir pues no entendía mucho de lo que leía; solo quiero pedir que se trate con un poco de respeto, un tema tan sagrado para tantas personas, incluyéndome. Soy un joven de 20 años, y sí, he estado en fiestas, he consumido drogas, incluyendo las pepitas que por ahí mencionan, la verdad es que es grosero, llegar a comparar el yagé con aquellas sustancias. He tomado yagé en varias ocasiones, con un chamán de 108 años, una persona de mi entera confianza, merecedora de todo mi respeto y total agradecimiento, debo decir que así como la historia se divide en un antes y después de Cristo, mi vida se divide en un antes y después del yagé, y por la experiencia completamente espiritual y sanadora que viví, por el respeto que le siento a mi chamán y toda su cultura, me sentí agredido por el señor Blandón y su frase… “a las pepitas también hay que ponerles fe”; espero que lea esto, y entiendo que aunque el esté dormido, no tiene por que irrumpir en los que están tratando de despertar conciencia. Además de esto, quiero decir que respeten el yagé, y no me refiero a que hablen bien de él, me refiero a que tiene unas “normas”, si lastimosamente hay jóvenes afectados, con problemas psicológicos, es por que no han atendido, a tantos llamados, de que esta planta se debe tomar en un campo abierto, con una persona que nos guíe en la experiencia, que las mujeres no estén menstruando o en embarazo, con operaciones recientes o en estado de embriaguez, en fin, tantas cosas que he aprendido de los que saben, si están interesados, busquen hablar con alguien que sepa del tema, al fin y al cabo yo soy un ignorante más.
David
Enviado a www.visionchamanica.com en Diciembre 7 – 2009
 

El yagé es cura para el alma y el cuerpo los que hablan mal es porque no tienen la más mínima idea sobre esta planta sagrada.
Angela María

Enviado a www.visionchamanica.com en
Enero 22 - 2010
 

Me ha parecido una experiencia muy linda.
Luz Orozco
Enviado a www.visionchamanica.com en Abril 16 - 2010

 

El aprendizaje interno no puede ser descrito, menos aun debatido; ambos consiguen su razón en sus intereses. Es posible que el medico al igual que muchos infundan miedo y duda para que retorne en efectivo y el laboratorio hacedor de la medicina sintética premie; es posible que el otro señor busque su fama e increpe con el ataque personal. No es la enseñanza el juicio ni el apego material aun menos la ira o la intolerancia. Cuando un medico entienda que su profesión es un oficio que se honra como quien hace una flauta para que en ella se renombre la belleza de la música, cuando estos entiendan que son vehículo de sanación pero que llame a la fe antes que al recipe y la farmacia, entonces podremos creer lo que en este artículo el medico habla en coloquial sobre pepas e inhibidores de las MAO, que por cierto al ser juez con la planta pareciera olvidarse que los antidepresivos actúan de la misma forma inhibiendo selectivamente las MAO y la recaptación de serotoninas. Si en el yagé pagas en mi país el equivalente a 120 mil pesos, una vez al mes si así lo deseas, me gustaría saber si el medico que aquí escribe lo hace gratis y los antidepresivos tales como seropran, efexor, tafil entre muchos más son regalados.
Si, parecen ser un exceso las comparaciones, pero yo particularmente lo veo como un ataque de ego impresionante y pues al doctor lo invitaría a que asistiese a una sesión de yagé; es muy posible que entienda sobre los verdaderos oficios en el planeta. Y todo el conocimiento que aquí usa para hacerse temer y después ser seguido por hombres que dudan y carecen de fe, se conviertan finalmente en sus pacientes que lo honrarán y harán de su pasar en la vida un tributo y un nombre que jamás morirá. Un fuerte abrazo
Raúl Cabre
Enviado a www.visionchamanica.com en Abril 19 - 2010

 

No soy conocedor del yagé, aunque he compartido varias tomas, con taitas experimentados, sin embargo sería una gran mentira decir que conozco el yagé, pero para mi el yagé fue diseñado por Dios al igual que el resto de su magnífica obra para ayudarnos en nuestro camino en el multiverso y fue creado para todos, pero no todos lograrán tomarlo por desgracia, por que seríamos una sociedad mas armónica con todo y con todos, dejaríamos de creernos dueños del planeta incluso de nuestras vidas y construiríamos espíritus más transparentes y fuertes.
También quiero aprovechar este espacio para agradecer a todos aquellos taitas y sus ayudantes quienes aceptaron el llamado y consagran su vida para ayudar a las personas que lo necesitan y que se quieren ayudar. Que el señor nos Bendiga a todos.
Álvaro León
Enviado a www.visionchamanica.com en Mayo 19 - 2010

 

Es hora de tomar muy en serio la Medicina Tradicional Indígena que usa métodos, o más bien procedimientos curativos, no invasivos para el organismo. Se nota que el Médico Edward Blandón desconocía los trabajos e investigaciones de por ejemplo el Señor Hernando García Barriga, FLS (botánico) por citar solamente uno, Flora Medicinal de Colombia, 2a ed. 1992 publicado por Tercer Mundo Editores, en donde obviamente se hace mención del Yagé. También, los trabajos que ha venido realizando la Escuela de Medicina Juan N. Corpas de Bogotá sobre plantas medicinales. Afortunadamente en muchos lugares la medicina alopática "occidental" ya tiene en cuenta lo que denomina no convencional en las prácticas curativas. Un abrazo.
Carlos Cortés

 

Dudo que el doctor Blandón sacara sus apreciaciones bioquímicas de la obra prima sobre el yagé y otros alucinógenas: "Las plantas de los dioses" de Schultes y Hoffman, y al revisar casualmente wikipedia, sus opiniones parecen sacadas de dicho portal. Le digo respetuosamente al doctor, como estudiante de biología especializado en botánica y como participante de los rituales y tomas del abuelo Querubín Queta del pueblo Kofán. "Doctor", si es que tiene un doctorado, no puede comparar la circunstancia mental de estar en una fiesta común y corriente a una administración del yagé totalmente ritualizada y bajo un contexto en el que las creencias, vivencias y dosis administradas hacen que las experiencias sean únicas e irrepetibles para cada individuo. Además ud. está considerando solamente B.caapi, sin considerar las muchas variedades que tiene, si bien es cierto que los componentes que ud. menciona si se encnuentran en ciertas cantidades variables en la especie, muchos otros activos secundarios no han sido especificados. Por último, ignora ud. además las propiedades enzimáticas de B.caapi que los botánicos aun ignoramos también, pero que seguramente las pepas de éxtasis no tienen. Además, no queda claro por qué un exceso, por ejemplo, de dopamina casualmente como a nosotros, o muy comúnmente, casi a diario, como los taitas tiene un efecto igual de peligroso que el de las pepas??, de ser así, el abuelo Querubín de 82 años que me suministra la planta sagrada no tendría la salud de roble que tiene.
César Marín
Enviado a www.visionchamanica.com en Agosto 27 - 2010

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Intervenciones

en este debate:

Artículo Original de Ricardo Díaz Mayorga "¿Una Ética del yagé?"
Sep. 16 de 2005

Edward Blandón "¿Una qué de qué?
Nov. 1 de 2005

"Las simplificaciones del médico Blandón" - Respuesta de Ricardo Díaz 

Dic. 16 de 2005

Edward Blandón "Yagé: Tercera toma"
Feb. 1 de 2006

"Centrar el debate" Respuesta de Ricardo Díaz 

Mar. 7 de 2006

Edna Rocío Meneses "El yagé es más que una planta"
Abr. 27 de 2007

Shirley "Casos sin contexto"
Ene.15 de 2008

"Información deleznable"

Respuesta de Ricardo Díaz 

Ene. 18 de 2008

Leonardo Rodríguez "Me sentí insultado"
Ene. 17 de 2008

Laura Rodríguez "Vive y deja vivir"

Marzo 5 de 2008

 

Ricardo "Viva la medicina ancestral del Yagé"

Marzo 8 de 2008

 

Jorge Alberto Zuluaga Vélez "No importa que sea urbano o rural"

Mayo 10 de 2008

 

Yolanda Vargas Cabrera "Alternativa para el desarrollo del espíritu"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Inicio  > Yagé y EMC > Etica del yagé

Para debate
¿Una ética del yagé?
Por Ricardo Díaz Mayorga

Para la revista “El Malpensante” fue escrito este artículo en que el autor registra el incremento en la difusión del yagé en el medio urbano colombiano y avanza en una propuesta sobre el destino de la utilización de este brebaje de la medicina tradicional indígena, en la que según él, debe privilegiarse la dimensión terapéutica, dejando lo religioso para el fuero íntimo.
Se invita a los lectores a pronunciarse sobre este artículo y sobre las demás intervenciones que se hagan sobre el tema. Las intervenciones se irán incluyendo en la medida que se reciban.

Hay un inusitado aumento en el registro del tema del yagé, —brebaje purgante y medicinal de los indígenas del piedemonte andino-amazónico—, en diferentes medios, desde documentales en cadenas internacionales, notas periodísticas e “informes” en noticieros de TV, hasta reportajes en revistas light y libros especializados. Esta nueva visibilidad de los indios y su medicina tradicional ya responde menos a los anteriores enfoques sensacionalistas y exotistas con que el tema se trataba. Ahora, el notable incremento de los eventos en los que se toma yagé presiona su presencia en los medios: el yagé se ha vuelto noticia.

La nueva demanda de la medicina indígena tiene muy diversas procedencias. Ya no proviene sólo del estrato tres hacia abajo, tradicionales consumidores de los brebajes y yerbas de los indios y de los impostores de los indios (Indio Amazónico y similares); hay ahora unos nuevos consumidores de estrato cuatro para arriba, con formación académica y motivaciones menos mágicas y milagreras —aunque buena parte de los nuevos consumidores reencauchan la milagrería y nuevas formas religiosas en la sopa de la “Nueva Era”—
.
Bueno es reconocer que el uso de la planta tiene una doble dirección: el propiamente terapéutico o medicinal, entendido el brebaje como purgante; y la utilización religiosa, de múltiples y complejas manifestaciones, de la que son ejemplo paradigmático las iglesias ayahuasqueras del Brasil, particularmente el Santo Daime que tiene ya ramificaciones en Europa (en nuestro medio lo usan desde gnósticos, cristianos de diversas vertientes, católicos heterodoxos, hasta religiosidades hechizas con iluminado a bordo).

Esa doble dirección puede hacerse de nuevo una sola si se comprende la religiosidad —la espiritualidad en general—, como una “función psíquica”, esto es, como una necesidad a resolver por el individuo para su estabilidad y su salud. O si se acepta, desde lo terapéutico, que la purga que se hace con el yagé es también espiritual: un encuentro de la dimensión profunda de la persona con “lo trascendente”, “el Espíritu”, “lo divino”, o “el Misterio”, o comoquiera que se denomine esta dimensión –religiosa o espiritual– de la que Wittgenstein dice que no se puede hablar con sentido porque no hay, no se puede construir, un "juego de lenguaje" para ello, al ser una cuestión estrictamente subjetiva, inexpresable en un lenguaje unívoco.

Pero el nuevo registro de los medios trae también señales de que el crecimiento del consumo del yagé no gusta a todos. Ha habido asaltos policiales y de otras formaciones armadas a tomas de yagé, amenazas a los taitas, “denuncias” de sectores oficiales de la medicina sobre esta “invasión de la brujería” (con los viejos argumentos de la intolerancia y la persecución a los indios). Asoma su pezuña la Prohibición.

Debe reconocerse que el uso del yagé no se expandió de manera ordenada y coherente, ya que —como señala J. Weiskopf en su Yagé, el nuevo purgatorio— “el yagé salió de la mano de los indios”. Y salió para las utilizaciones religiosas y para-religiosas señaladas, para las usos terapéuticos y, también hay que decirlo, para los manejos comerciales de ética dudosa —como casi todo lo comercial, máxime en las condiciones despiadadas de los mercados del presente— en manos de suplantadores, charlatanes y brujos provincianos de todo tipo que ven aquí una “oportunidad de negocio”.

Es por tanto importante deslindar campos. Cualquiera que sea la motivación de los que reconocen en el uso del yagé un derecho, p.e. el del libre desarrollo de la personalidad, deben preocuparse por defender una ética de su uso. Y ya no una ética soportada en un sistema religioso: es demasiado tarde para que en nuestro medio se desarrolle un proceso de conformación y consolidación de una tradición como la de las iglesias ayahuasqueras del Brasil, fenómeno que lleva allí poco más de un siglo.

Y sí predominantemente terapéutica, dejando lo religioso para el fuero íntimo. Y terapéutico en una dimensión actual, esto es intercultural (o cross-cultural como se denomina en EU), aceptando que existen diversas culturas médicas, no solo la occidental, y que esa diversidad puede ser complementaria. Esta nueva comprensión ha avanzado más en otros países: el científico estadounidense M. Winkelman define estas plantas como “psicointegradoras”; el médico francés Jacques Mabit dirige en Perú un centro para el tratamiento de adicciones con una práctica médica combinada, etc. Colombia, con su inmensa riqueza étnica y biótica, bien podría ponerse a la vanguardia de esta línea de investigación, si sólo nuestros científicos y médicos depusieran la intolerancia y la soberbia, para intercambiar conocimiento y procedimientos con los médicos indios.
Publicado en la revista “El Malpensante”, Nº 65 de Sep.16 a Oct 31 de 2005.

¿Una qué de qué?
En el número 65 del Malpensante el autor de “¿Una ética del yagé?” invita a la comunidad médica a usar esta bebida con una motivación “predominantemente terapéutica”, en una dimensión crosscultural (?) y “dejando lo religioso para el fuero íntimo”, para luego tildarnos de intolerantes y soberbios. ¿Terapéutica para qué? Talvez la respuesta esté en asistir a una toma de yagé, a 160.000 pesos por persona, ofrecida y coordinada por el autor del artículo mencionado. No sé si así funciona la ética del yagé; de lo que sí puedo hablar un poco es del efecto que produce y de porqué los profesionales de la salud no lo consideramos una opción terapéutica.

La palabra hoasca denomina la cocción de una especie de raíz, Banisteriopsis caapi, triturada y hervida con Psychotria viridis. El resultado es un brebaje conocido como ayahuasca, caapi, daime, yagé o natem, según la región. Aunque hay variaciones, el común denominador es la harmina harmalina y la tetrahidroharmalina (THH), identificadas hace unos 50 años como los componentes principales del brebaje y responsables de sus efectos. Harmina y harmalina inhiben el funcionamiento de la enzima mono amino oxidasa (MAO), y THH inhibe la recaptación de serotonina. Eso significa que luego de una dosis considerable de sugestión, al tomar yagé se está intoxicado con una gran cantidad de dopamina, noradrenalina y serotonina (normalmente destruidas por la MAO) disponibles para estimular el cerebro en una proporción mayor de lo que hacen normalmente. Como si se hubiera tomado algunas pepas de éxtasis o de antidepresivos y, por supuesto, con los mismos riesgos que esto conlleva.

La MAO inhibida permite además que un agente sicodélico presente en P. viridis, y normalmente inactivo si se consume por vía oral, llegue a su sitio de acción en el cerebro produciendo alteraciones en la percepción de la realidad. Sin la inhibición de la MAO esa sustancia sería destruida por el organismo sin producir ningún efecto. La misma inhibición de la MAO permite un mayor efecto de otros componentes del brebaje, según la receta: nicotina, cocaína, cafeína, atropina, escopolamina y otros alcaloides aportan lo suyo. Ese encuentro con la dimensión profunda de la persona es, pues, un estado de intoxicación no muy distinto del que se puede obtener a las 3 a.m. en los afters de nuestras ciudades. El éxtasis, tan de moda como el yagé, produce en el sistema nervioso un efecto similar al de este último. No es necesario entonces adentrarse en el Putumayo para brincar, bailar, vomitar, alucinar y encontrarse consigo mismo en esa profunda dimensión espiritual. Simplemente y por menos de 160.000 pesos, métase el fin de semana a un after party en su ciudad y descubra los misterios de su existencia.

Nos encontramos entonces ante un individuo que además de estar vomitando y con diarrea, está alucinando y tiene la mente excitada. Pasada la rasca presentará con frecuencia episodios de flash back, que consisten en lapsos cortos en los que se perciben eventos ya sucedidos. Eso sin contar con la posibilidad, asociada al consumo de yagé, de, digámoslo así, activar un núcleo psicótico previo y asintomático (como quien dice un rayón que uno ya tenía), asegurándole una buena temporada en una unidad de salud mental. ¿Qué podemos hacer con eso desde el punto de vista terapéutico?

La idea del quehacer médico es, dicho brevemente, proporcionar tratamientos efectivos que brinden el mayor beneficio mientras se expone al paciente al menor riesgo posible: Lo anterior no nos permite recomendar el yagé como estrategia terapéutica. Sin embargo, los inhibidores de la MAO se utilizan como antidepresivos desde hace años, así como los inhibidores de la recaptación de serotonina. Por la vía de la serotonina disponemos actualmente de medicamentos efectivos para tratar el vómito, y ni hablar del valor terapéutico de otros alcaloides como la atropina. Así podría enumerar varios compuestos derivados de productos vegetales cuyo efecto se ha depurado y optimizado con la idea de brindar una terapia adecuada con un margen de seguridad aceptable. Eso es lo que, partiendo en algunos casos del empirismo y apoyados en lo que nos da la ciencia, podemos ofrecer hoy. Lo que pasa es que a las pepitas también hay que ponerles fe.
Edward Blandón Castaño, MD
Publicado en la revista “El Malpensante”, Nº 66 de Nov.1-Dic.15 de 2005.

 

Las simplificaciones del médico Blandón
La carta impugnadora a mi artículo “¿Una ética del yagé?”, del médico Edward Blandón , publicada en el número anterior, refleja un gran desconocimiento de tendencias y temáticas actuales de la investigación médica y psíquica, y un punto de vista, en mi modo de ver, desinformado y caricaturesco, cuando no retrógrado y autoritario, que está siendo superado por buena parte de los que se ocupan del área de la salud humana.

Por ejemplo, Blandón ignora un campo ya no tan novedoso denominado etno medicina –incluso hay investigación muy prestante en campos denominados etnosiquiatría y etnopsicología– y que por lo menos han dado buena cuenta de la pretensión etnocéntrica, de considerar que la única ciencia y el único conocimiento dignos de llamarse tales, es el que creó la civilización judeo-cristiana occidental, y que sí hay otras culturas, otros principios y otros procedimientos de manejo del complejo salud/enfermedad. Es a eso a lo que denominamos interculturalidad, o cross-cultural, en inglés, de los que Blandón registra ignorancia absoluta.

También el médico de Medellín pasa por sobre resultados recientes de investigadores occidentales que cada vez más insisten en el carácter psicosomático de las enfermedades y el carácter que la mente y la conciencia (Blandón carece de la sutileza para incluir este concepto en su comprensión y para distinguir niveles de profundidad en esa dimensión humana), ejercen sobre la autorregulación del organismo físico. Pero lo más ordinario del planteamiento de este médico, es ignorar un instrumento terapéutico tradicional de muchas culturas, y retomado hoy en día por la investigación médica occidental, como son los Estados Modificados de Conciencia y compararlo con cualquier traba o rasca, desconociendo el marco de especificaciones rituales dentro del cual se inducen, sean producidos con sustancias o plantas de poder o con otras técnicas. Esta sutileza antropológica escapa a alguien que no solo ignora lo ya señalado, sino que desconoce también otra de las condiciones contemporáneas de la producción de conocimiento como son la interdisciplinariedad y la multidisciplinariedad, que hace que muchas situaciones complejas –¡y qué mas complejo que el ser humano!– deban ser miradas y analizadas desde perspectivas simultáneas de diferentes ciencias y campos científicos. Esto no se enseñaba cuando el médico Blandón pasó por la universidad, o se lo quedaron debiendo.

Habría mucho más que decir sobre la carta en referencia –p.e., sobre la estrategia del terror implícita en la idea de que podemos tener un “núcleo psicótico previo y asintomático”, una especie de monstruo dormido, que se nos destape con la experiencia del yagé– pero ni el artículo –con el límite conocido de 700 palabras–, ni esta, que más que una respuesta es un reclamo a la comunidad medica, lo permiten; reclamo a la tolerancia y a no enceguecerse con la idea de que son poseedores de la única verdad revelada sobre la vida de la gente.
Ricardo Díaz Mayorga
Publicado en la revista “El Malpensante”, Nº 67 de Dic.16 de 2005 - Ene.31 de 2006

Yagé: Tercera toma
Es tal la pobreza argumentativa del señor Díaz Mayorga, que para defender su posición no le queda otra opción que insultarme. Eso ni me preocupa ni me sorprende. Lo que si me preocupa es que ustedes permitan que espacios como éste se conviertan en una plaza de mercado, que es lo que sucede cuando se dejan de lado los argumentos y las ideas. Creo que los lectores estamos interesados en conocer posiciones, argumentos, ideas respecto a una realidad, y no en saber si alguien piensa que otro fulano es retrógrado, ignorante, autoritario, desinformado u ordinario. Díaz Mayorga no esboza siquiera un argumento medianamente sólido que respalde su exposición.

La etnomedicina, desarrollada inicialmente en Estados Unidos en los años sesenta, no se reduce a tomar cuanto brebaje se les haya ocurrido a grupos sociales “primitivos”; producto de ella son los estudios que han permitido comprender mejor el funcionamiento y los efectos de sustancias como las presentes en el yagé y sintetizar, como lo dije en carta anterior publicada en el número 66, medicamentos efectivos y seguros. Por supuesto ese no es su único alcance, pero ese sería otro tema. Si hay que decir que la etnomedicina no puede perder de vista la realidad biológica de la fisiología, la patología, la semiología y la epidemiología. Puedo, por otro lado, hacerles partícipes de muchos estudios que demuestran con claridad el carácter psicosomático del proceso salud-enfermedad. Existe particularmente uno, bastante bonito, que demuestra la mediación del efecto placebo en las intervenciones terapéuticas; ya bien clarito lo dije: a las pepitas también hay que ponerles fe. En cuanto a los estados alterados de conciencia, de entrada la embriaguez alcohólica lo es, así que podríamos también entonces proponer el uso del alcohol con fines terapéuticos. Pero eso no es tan sencillo. Lo que yo cuestiono en el fondo es la relación riesgo-beneficio de los métodos empleados.

El señor Díaz, no sé basado en qué, cuestiona incluso mi formación como médico y como especialista. Desestimo también esas palabras. Pero lo que me parece el colmo es que cuestione la formación impartida y la calidad académica de la universidad que me formó. ¡Qué tal: meterse con la Universidad de Antioquia solo por atacarme a mí! Una institución caracterizada no sólo por su gran producción en investigación (en medicina, ciencias básicas biomédicas y muchas otras áreas del conocimiento) sino también por ser un espacio abierto al debate, por su concepto de tolerancia y por su cross-culturalidad. Actualmente, en el programa del pregrado en medicina de esa universidad existe un curso llamado Medicina Complementaria. Léase bien: complementaria, no alternativa, ni paralela, ni opcional. El curso pretende brindar elementos que les permitan a los médicos que se forman adquirir ese conocimiento desarrollado por fuera de la medicina occidental, y complementar su formación con una guía académica y con conocimiento claro al respecto, sin perder de vista nuestro fin único: el paciente. Tal vez no me equivoque si digo que es la única facultad de medicina del país que ofrece esta formación a sus médicos (si alguna otra lo hace, no estoy enterado y ofrezco disculpas por la omisión).

Yo también tengo que confesar mis “pecadillos”: uso la acupuntura y la terapia neural, las recomiendo a mis pacientes y las he aplicado en mí. También estoy embarcado actualmente en un muy interesante proyecto que tiene que ver con magnetoterapia. ¡Sí!, con imancitos. Esa vaina como que funciona y es segura para el paciente. Cosa importante esta última, pues los riesgos asociados a algunas actividades o estrategias terapéuticas suenan a terrorismo cuando uno los escucha mencionar por allá, desde las sombras, pero dejan de serlo cuando se los vive de frente. Las complicaciones (no solo psiquiátricas, también cardiovasculares, pulmonares, etc.) derivadas de actividades como, sólo por poner un ejemplo, la toma de yagé, no son tratadas por el chamán ni el sobandero ( y esto lo digo con todo el respeto): vienen a nosotros, los médicos occidentales. A los que juramos con solemnidad un día primun non nocere: ante todo no hacer daño. Y a quienes nos toca ver a las personas morir en nuestras narices, a quienes nos toca ver manos y piernas amputadas por mordeduras de serpiente tratadas con rezos y bendiciones. Sólo por poner un ejemplo.
Edward Blandón; MD
Publicada en “El Malpensante” Nº 68 de Febrero 1-Marzo 15 de 2006.

Centrar el debate
El antropólogo estadinense Clifford Geertz ha dicho que la ciencia avanza a través del debate refinado. Claro que en este caso el debate ha derivado hacia cuestiones sucedáneas, olvidando lo central, que fue planteado por mi en el artículo original. Y es que hay formas de hacer los debates, salirse por las ramas es una, hacer gala de conocimientos librescos es otra. Indignarse ante la evidencia de que estamos atrasados en conocimientos puede ser otra. Arroparse en el prestigio de la Universidad de Antioquia puede ser otra! En fin, creo que es mejor dejar de lado las jeremiadas de Blandón y volver a lo sustantivo. Y esto, insisto, no va solo para el Sr. Blandón, que de pronto se metió en un debate para el que no estaba preparado, sino para el conjunto de la comunidad que presta servicios de salud.

Y el argumento central es elemental: reconozcamos que existen recursos médicos de otras culturas no-occidentales, que pueden ser utilizados por médicos occidentales en acuerdo con los conocedores y operadores de esos recursos. Estos intercambios ya están ocurriendo en nuestro medio y creo que merecen más atención y análisis. Así mismo las múltiples experiencias que se están dando a nivel mundial. Dentro de estos recursos –de entre una gran cantidad de plantas y técnicas– el del yagé, un poderoso purgante del que ya existe bastante documentación para probar sus beneficios, es solamente uno.

Entidades tan reconocidas como la Organización Mundial de la Salud OMS, vienen planteando desde 1974 la importancia de las medicinas tradicionales y ha establecido estrategias –como la más reciente de 2002-2005, documento público que llamamos a estudiar– para su promoción y para su inclusión en los sistemas de salud de todos los países miembros.

Creo que una de las cuestiones más decisivas en este debate, y que atañe ya no solo al personal sanitario, sino a los que somos pacientes, es el de la forma como se comprende la diada salud/enfermedad. Es en últimas en el paciente en el que se manifiesta este complejo equilibrio, y debería ser él, en últimas, el primer llamado a comprender qué le ocurre y porqué. De ahí la importancia de aquellos recursos terapéuticos que permiten un mayor autoconocimiento de las personas, y una mayor conexión consigo mismos, con su entorno y con su sentido de vida. Variables que creo, ningún médico desconoce hoy día. Esta visión lleva al abandono de las actitudes autoritarias por parte de los terapeutas –todos, incluidos los tradicionales– de que son ellos los que saben y el paciente solo tiene que obedecer. No quiere esto decir que se niegue el aporte de los diversos intermediarios sanitarios y técnicas terapéuticas, que pueden constituir referencias y recursos en las decisiones que adopte el paciente.

De ahí proviene uno de los paradigmas actuales más importantes en la comprensión y solución de los problemas sanitarios: el empoderamiento del paciente sobre su salud y su vida, su responsabilidad indelegable para mantenerla.

Creo que lo demás puede ser motivo de debate más detallado, –más fino, al decir de Geertz–, y si tal vez, menos emotivo y arrogante. Al efecto hemos abierto en la página www.visionchamanica.com  un espacio para este debate, en donde se han reproducido y se reproducirán todas las intervenciones al respecto.

Ricardo Díaz Mayorga
Enviada al "El Malpensante" en Marzo 7/06 y no publicada por los editores de esta revista.
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Intervenciones
 

El Yagé es más que una planta

Queriendo participar del debate abierto después de la publicación del artículo “¿Una ética del yagé?”, con el cual el señor Edward Blandón Castaño no está de acuerdo, pues refuta con “explicaciones científicas” el texto escrito por el señor Ricardo Díaz Mayorga; digo con toda certeza que las palabras del señor médico no son mas que palabras, pues a la hora de la verdad el YAGE es más que una planta con sus respectivos componentes químicos.

Teniendo en cuenta que nos encontramos en un país “democrático y libre” es preciso decir que la opinión del señor Edward es respetable; mi inconformidad radica en el irrespeto que éste causa a todo un conglomerado de personas con una identidad y cultura propia al comparar el yagé con la droga, mas específicamente con las pepas de éxtasis. Lo que él no se da cuenta, teniendo en cuenta que ha recibido una educación estrictamente superficial debido a su camino, es la inmensidad espiritual que el tema presenta en su contexto puesto que aquí juega la comprensión de lo que es el equilibrio entre cuerpo-alma.

Según las palabras textuales del señor Blandón “la idea del quehacer médico es proporcionar tratamientos efectivos que brinden el mayor beneficio mientras se expone al paciente al menor riesgo posible” si este es el quehacer de la medicina occidental, entonces ¿como explica él todos los efectos secundarios que causa la droga que ellos utilizan?

Mientras el YAGE proporciona efectos directamente (sin matar a nadie, si se usa y maneja adecuadamente y por manos limpias y con conocimiento) la medicina o droga que este médico utiliza sí mata y acaba, pero la diferencia es que lo hace lentamente o a largo plazo por los efectos secundarios que la mayoría de sus medicamentos trae.
¡El Yagé no es solo una planta cualquiera, el Yagé es una planta sagrada!

Edna Rocío Meneses
torcacita_em@hotmail.com
Enviado a www.visionchamanica.com  en Abril 27 de 2007

 

Casos sin contexto
Gracias por este debate porque ayuda a muchos a aclarar dudas sobre este tema tan delicado.
Hay un artículo del doctor Eduardo Barreto en www.geocities.com/saludintegral_cali/articulos/yage.htm  donde trae a colación varios casos de jóvenes que están internados o con problemas psiquiátricos por la toma del yagé. Solo que lo curioso es que el Dr. Barreto trae los casos aisladamente sin saber cómo fue la toma de cada uno o dónde fue realizada. En sí, en mi modo de ver, son casos muy sueltos; dejo este artículo para debate ya que es otro más que se une al del Dr. Blandón.
¿Qué opinas de estos casos Ricardo? Sería bueno entrar en contacto con estos médicos a ver de qué contexto los sacaron. Su correo es: unzueta@emcali.net.co
Cordial saludo
Shirley

Enviado a www.visionchamanica.com  en Enero 15 de 2008

 

Información Deleznable

Hola Shirley. Quiero agradecerte muy especialmente tu intervención y la información que me envías.
Ya he visitado el sitio de los “doctores” caleños. Hay muchas imprecisiones, desconocimiento y oscurantismo en estos “científicos” nativos, no es claro el objetivo o sentido de este site. Es además de ese tipo de páginas en Internet que son puestas y dejadas expósitas sin que nunca nadie las vuelva a actualizar ni a responder por ellas. Ésta fue puesta en Febrero de 2006 y luego no ha sido cambiada en nada. Creo que esto debe también llevarnos a refinar nuestras búsquedas en Internet, para aprender a descartar información irrelevante o inconsistente.
El primer error garrafal de los doctores Barreto-Unzueta es atribuir el ceremonial médico del yagé a una comunidad Waunana de la selva chocoana, cuando la mínima información sobre esta planta y su tradición médica es que su origen y utilización procede de comunidades indígenas del Putumayo, –kofanes, sionas, ingas, coreguajes, kamsás– y más precisamente del Piedemonte Andino-Amazónico desde el sur de Colombia hasta Bolivia.
Ya éste dato geográfico-etnográfico establece una duda inmensa sobre qué tipo de planta han tomado estos doctores y con qué tipo de personajes lo han hecho (los jaibanás, son efectivamente los médicos tradicionales o “chamanes” de la etnia waunana y también de los Embera, vecinos geográficos de ellos, pero su planta sagrada no es el yagé y su tradición ritual-medica no tiene nada que ver con el yagé). Existe en la región selvática del Chocó una planta denominada pildé, que hasta donde sabemos es utilizada por los médicos tradicionales afrodescendientes y a la que se atribuyen efectos similares al yagé. Pero falta documentación al respecto.
Otra muestra de desconocimiento craso de los médicos del sitio sobre “Salud Integral” de Cali, es hablar de adicción en el caso del yagé. No se puede hablar de adicción en el caso de las plantas o sustancias visionarias como el yagé –también el peyote, el yopo, el san pedrito, etc.– que son usadas dentro de marcos rituales y con las precauciones adecuadas. La situación de adicción se manifiesta en las personas en una suerte de enajenación y degradación continuada y progresiva, que usualmente se presenta en usuarios de psicótropos activantes del sistema nervioso central como la cocaína, la heroína, las anfetaminas y otros estimulantes, o en usuarios de psicótropos depresores del SNC, como el alcohol o la marihuana. Ese tipo de situación no se presenta en personas que se purgan con yagé –que también es psicotrópico, pero de la categoría de los visionarios– en las condiciones adecuadas. No se conocen casos de degeneración personal, cuadro común en adictos, en los consumidores más habituales de yagé que son los taitas mismos. Es probable que por fuera del marco ritual adecuado –que juega un papel de contención y control de la experiencia– puedan presentarse evoluciones psicóticas como las que refieren los casos mencionados por estos médicos.
Ciertamente, como señalas en tu mensaje, estos médicos no especifican las condiciones en las que esas personas que supuestamente tomaron yagé lo hicieron. No basta con decir que se tomó yagé, hay que decir con quién, en dónde, con qué preparación previa, etc. Así, las descripciones grotescas de los “casos” presentados solo pueden tener una motivación descalificadora y caricaturesca de algo que es mucho mas serio y consistente de lo que se presenta. Cuestiono, por ejemplo, las descripciones de la “doctora” Ángela Riaño, quien no es ninguna doctora sino una periodista amarillista de aquí, de Bogotá; o el testimonio de una supuesta “antropóloga” que se fue a conocer el yagé a las selvas del Chocó con los waunana ¡!?? (¿Dónde estudiaría antropología esta dama?).
En fin, creo que esta información no merece mayor importancia. Enviaremos a estas personas el contenido de estas comunicaciones a ver si están dispuestos a intervenir en este debate y explicar el objetivo de la información que ponen en Internet.
Mil gracias nuevamente por tu intervención!!!

Respuesta de Ricardo Díaz Mayorga en Enero 18 de 2008

 

Me sentí insultado

A decir verdad, me sentí insultado cuando leí la comparación del yagé con una droga cualquiera tomada en cualquier fiesta adolescente. El problema es que mi argumentación, al igual que la de Edna Rocío Meneses según creo, parte de un punto de vista muy subjetivo. Yo también considero que el yagé es una planta sagrada, a la cual no se puede acceder con su descomposición química en un laboratorio. Se debe tener una pregunta, una intención, una búsqueda, y dejarse guiar por ella en una ceremonia de alguien con conocimiento de la planta. El doctor Blandón habla desde un punto de vista materialista occidental, yo hablo desde mi percepción de la espiritualidad, que es algo enteramente personal, tal vez no exista el acuerdo mínimo para un debate. Sin embargo, pienso que el doctor pudo ser mas respetuoso en su comentario.
Leonardo Rodríguez
Enviado a www.visionchamanica.com  en Enero 17 de 2008

 

Vive y deja vivir
Bueno, respetables todos los puntos de vista, pero lo mejor es no ponerse a tratar de dar explicaciones a ninguno. Pienso que las personas que conocen el Yagé y han tenido experiencias con él, simplemente hacen caso omiso de palabras necias de personas que pueden tener un punto de vista clínico o de laboratorio, por así decirlo, pero que nunca han probado o han experimentado el Yagé, nadie puede hablar de lo que no conoce, los libros dicen muchas cosas pero la experiencia es otra. Yo nunca he ido a un afterparty o he probado éxtasis, entonces no puedo hablar de ello, solamente pido a todas las personas que han tocado este tema en este foro que hablen con respeto, pues todos venimos de raíces indígenas y el insultarlos a ellos o sus costumbre y rituales es insultarnos a nosotros mismos.. y si no comparten los lineamientos de la medicina indígena que por tantos años ha estado presente, simplemente déjelo... y como dicen por ahí "vive y deja vivir", cada uno en lo suyo sin crítica lo de los demás,,,  Por eso mi Dios nos dio algo único que se llama LIBRE ALBEDRIO, cada uno hace con su vida lo que desee.. Gracias

Laura Rodríguez
Enviado a www.visionchamanica.com  en Marzo 5 - 2008

 

Viva la medicina ancestral del yagé

Aaayyyy Blandón y su MAO-enzima-harmina-perrarina big-mac y burguer- king. Con todo el respeto hermanito Blandón, pero me gustaría ver cuando tomes medicina como te quedará el intelecto. 1+1=3, hermanito cuando hablamos de indio, refiérase a la reserva moral del planeta, cuando hable de yagé refiérase al poder sanador de nuestra querida nave madre tierra, que aunque no la consagres ella te ama profundamente. Mire hermanito Blandón, aquí de lo que estamos hablando es de la sanación de la sociedad colombiana, no es casual que los indios vengan con medicina a las ciudades es un proceso de sanación de la tierra, pero me imagino que para usted eso de ovnis y seres de luz es puro cuento. De Venezuela saludos hermanitos, que viva la medicina ancestral del yagé, y para despedirme Blandón, la vida es tan hermosa y misteriosa que "HAY QUE ESTAR LOCO PARA NO ESTAR LOCO DE VER TANTA BELLEZA" como dice mi abuela: yo no voy a médicos para no enfermarme... Te deseo una feliz humillación de tu ego, si te dignas un día a ser el torero y no el que lo ve desde la TV por cable. Un abrazo profundo y yagé para Chávez y Uribe, ni izquierda ni derecha, el centro del gran misterio.

Ricardo

Enviado a www.visionchamanica.com  en Marzo 8 - 2008

 

 

No importa que sea urbano o rural

Tomar yagé es bueno para el cuerpo y el alma, opino que si el yagé es entregado con amor y con fines medicinales no importa que sea urbano o rural total lo que se busca es la sanación y eso facilita que muchas personas enfermas sanen y así no tener que realizar un viaje a las selvas que son muy peligrosas por razones que todos conocemos.
Jorge Alberto Zuluaga Vélez

Enviado a www.visionchamanica.com  en Mayo 10 - 2008

 

 

Alternativa para el desarrollo del espíritu

Es natural que personas que no conocen temas específicos hagan comentarios totalmente salidos de la realidad, como se escucha a diario acerca del yagé por parte de personas que no tienen ni idea que es yagé. El yagé es una alternativa para el desarrollo del alma y del espíritu. Es fuerte porque son muchos los conflictos que debemos desarraigar de ellos. No es fácil admitir que tenemos tantos conflictos por resolver en nuestra personalidad. Desarraigar la soberbia, el orgullo, la mentira, de nuestras vidas no es fácil. Con un trabajo constante y comprometido es como se logra el nacimiento de hermosos seres, que seremos capaces de construir un mundo mejor.
Invito a quienes no conocen el yagé a que lo hagan. Es una forma para lograr cada día ser mejores seres humanos.
Yolanda Vargas Cabrera
Enviado a www.visionchamanica.com en Febrero 4 - 2009
 

 


 


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